Rescatemos a nuestros hermanos

“Tenemos la responsabilidad, sí, el deber solemne, de influir en todos aquellos a quienes se nos ha llamado a tender una mano de ayuda. Tenemos el deber de guiarlos hasta el reino celestial de Dios. Ruego que recordemos siempre que el manto de liderazgo no es el manto de la comodidad, sino más bien la vestidura de la responsabilidad; que nos esforcemos para rescatar a los que necesiten nuestra ayuda y nuestro amor. Si tenemos éxito, si logramos traer a una mujer o a un hombre, a una niña o a un niño para que vuelvan a ser activos, estaremos respondiendo a la ferviente oración de una esposa, una hermana o una madre, contribuyendo a satisfacer el mayor anhelo de un esposo, un hermano o un padre. Estaremos honrando la guía de un Padre amoroso y siguiendo el ejemplo de un Hijo obediente. Y aquellos en quienes influyamos honrarán nuestro nombre para siempre.”
 (Pte. Thomas S. Monson, Liahona julio 2009, pág. 5)

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Acerca de lualcaro

Soy un SUD peruano de 1ra generación.

Publicado el octubre 8, 2011 en 07-Liderazgo Efectivo. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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