Archivo de la categoría: 01-El Discipulado

Las enseñanzas del Salvador sobre el discipulado

Por Casey W. Olson. Seminarios e Institutos

En el relato de Lucas sobre el último viaje de Jesucristo a Jerusalén, vemos que el Salvador nos da un modelo claro de cómo seguirlo.

Cuatro meses antes de Su muerte, “cuando se cumplió el tiempo en que había de ser recibido arriba, él afirmó su rostro para ir a Jerusalén” (Lucas 9:51)1. Durante las semanas previas, Jesucristo había preparado minuciosamente a Sus discípulos para las dificultades y los acontecimientos espirituales trascendentales que les esperaban.

Por ejemplo, inmediatamente después de que Pedro testificó de la divinidad de Jesucristo en Cesarea de Filipo, el Salvador les habló por primera vez de Su inminente muerte y resurrección en términos claros e inconfundibles (véanse Mateo 16:13–21; Marcos 8:27–31; Lucas 9:18–22)2. Además, llevó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan a “un monte alto” y allí “se transfiguró delante de ellos” (Mateo 17:1–2). Allí, el Salvador, Moisés y Elías confirieron llaves del sacerdocio a Pedro, Santiago y Juan; y también allí, Moisés y Elías ofrecieron consuelo y sostén a Jesús mientras “hablaban de [Su] partida, la cual había de cumplirse en Jerusalén” (véase Lucas 9:31)3. El élder James E. Talmage (1862–1933), del Quórum de los Doce Apóstoles, se refirió a esa experiencia en el monte como “el principio del fin” del ministerio terrenal de Jesucristo4.

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Las cosas como realmente son

Aunque este vídeo fue publicado el 31/07/2012, considero que esta voz apostólica se necesita hoy más que antes. El élder Bednar nos advierte de los efectos nocivos que las tecnologías digitales pueden ejercer sobre nuestra alma y nos invita a hacernos dos preguntas para ver si estamos usando estas tecnologías adecuadamente.

En Sus Pasos

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"Os es requerido perdonar" (DyC 64:10)

Hermosa historia que demuestra la grandeza del profeta José Smith y no invita a reflexionar sobre el mandato del Señor “Yo, el Señor, perdonaré a quien sea mi voluntad perdonar, mas a vosotros os es requerido perdonar a todos los hombres.” (DyC 64:10). 

William W. Phelps es el autor de la letra del himno N° 5 “Loor al Profeta”

El Papel Arrugado

Mi carácter impulsivo, me hacía reventar en cólera a la menor provocación. La mayor parte de las veces, después de uno de estos incidentes, me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado. Un día mi consejero, quien me vio dando excusas después de una explosión de ira, me entregó un papel liso. Y entonces me dijo que lo estruje. Asombrado, obedecí e hice una bola con él papel.

Luego me dijo: “Ahora dejalo como estaba antes”.
Por supuesto que no pude dejarlo como estaba. Por más que traté, el papel quedó lleno de arrugas.
Entonces mi consejero habló:
“El corazón de las personas es como ese papel. La impresión que dejas en ese corazón que lastimaste, será tan difícil de borrar como esas arrugas en el papel. “Aunque intentemos enmendar el error, ya estará “marcado”.
Por impulso no nos controlamos y sin pensar arrojamos palabras llenas de odio y rencor, y luego, cuando pensamos en ello, nos arrepentimos. Pero no podemos dar marcha atrás, no podemos borrar lo que quedó grabado. Y lo mas triste es que dejamos “arrugas” en muchos corazones.
Desde hoy, se más compresivo y más paciente, pero en especial aprende a dejar el orgullo a un lado y haz como haria un valiente, Pide perdón y reconoce tu error.

Cuando sientas ganas de estallar recuerda “El papel arrugado”.
publicado a la‎(s)‎ 18/02/2010 05:17 por Fernando Cardozo en http://bibliotecasud.com.ar/

Él nos enseña a dejar el hombre natural

Magnifico mensaje de Elder Uceda. Para ver el video en forma continua: poner play, pausa y esperar que carge el video.

Seamos hombres

Nuestro deber sagrado de honrar a la mujer

Élder Russell M. Nelson

del Quórum de los Doce Apóstoles“Den gracias al Señor por estas hermanas que, al igual que nuestro Padre Celestial, nos aman no sólo por lo que somos, sino por lo que podemos llegar a ser”.
Es un gozo estar con ustedes esta noche, hermanos, y es maravilloso ver a tantos jóvenes con sus padres. Nos reunimos porque tenemos el deseo de dar oído a las palabras de los líderes de la Iglesia; pero esta congregación es especial. No veo a ninguna madre. Ninguno de nosotros podría haber estado aquí sin una madre; sin embargo, aquí estamos todos, sin nuestras madres.
Esta noche yo vine con un hijo, con yernos y con nietos. ¿Dónde están sus madres? ¡Reunidas en la cocina de nuestro hogar! ¿Qué están haciendo? Están haciendo rosquillas caseras, y cuando regresemos nos deleitaremos con esas rosquillas. Mientras las disfrutemos, esas madres, hermanas e hijas escucharán con atención mientras cada uno de nosotros habla de las cosas que aprendió esta noche. Es una hermosa tradición familiar que simboliza el hecho de que todo lo que aprendamos y hagamos como poseedores del sacerdocio debe bendecir a nuestra familia
1.
Hablemos de nuestras dignas y maravillosas hermanas, en particular de nuestras madres, y consideremos el deber sagrado que tenemos de honrarlas.
Cuando yo era un joven estudiante universitario, uno de mis compañeros nos rogó con urgencia a un grupo de nosotros, sus amigos Santos de los Últimos Días, que donáramos sangre para su madre que estaba sangrando profusamente. Fuimos directamente al hospital para que nos clasificaran la sangre. Nunca olvidaré el impacto que sentimos cuando se nos dijo que uno de los donantes quedaba descalificado porque la prueba de sangre que le habían hecho había resultado positiva de una enfermedad venérea. ¡Esa sangre infectada era la de él! Felizmente su madre sobrevivió, pero jamás olvidaré el gran dolor de él. Sufrió la culpa de saber que su inmoralidad personal lo había descalificado para brindar la ayuda necesaria a su madre, y que había sido el causante de más angustia para ella. Aprendí una gran lección: Si alguien deshonra los mandamientos de Dios, deshonra a su madre; y si alguien deshonra a su madre, deshonra los mandamientos de Dios
2.
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Cadena de Buena Voluntad

Musica y palabras de Inspiración con el Coro del Tabernaculo Mormon
Transmision numero 4096(Domingo 09 de Marzo del 2008)

Un acto de bondad normalmente guía a otro y a otro. No hace mucho, una persona se encontraba esperando su orden para llevar en su auto, cuando el conductor del coche de atrás, impacientemente y con prisa, comenzó a sonar la bocina y a gritar al hombre que se apurara. El conductor que estaba en la ventanilla de espera pudo haber reaccionado con enojo o malicia y quien sabe donde hubiese acabado esta confrontación.En lugar de eso, el hombre escogió responder con el más inesperado acto de bondad. Este conductor le dio al empleado que le atendía en la ventanilla el dinero que cubría el gasto del hombre que esperaba detrás de él, en la línea de espera.Cuando el impaciente conductor se dio cuenta que el conductor que estaba enfrente de él había pagado su cuenta, decidió hacer lo mismo pagando la cuenta del cliente que esperaba detrás de él en la línea. El resultado de este incidente fue una cadena de buena voluntad que continuo durante el día. Aun que algunos pensaban que era una broma, todos fueron grandemente sorprendidos y la mayoría reacciono con bondad pagando la orden de aquellos que estaban de tres de ellos. Y todo comenzó por causa de un cliente que decidió responder con bondad.Cada día tenemos la oportunidad de escoger ser bondadosos. En lugar de reaccionar con enojo, tomando la ofensiva o responder de manera hiriente, podemos tratar de ser de ayuda. En lugar de ser cortantes, podemos hacer lo mejor que podamos por ser mejor. Al grado que pensamos en otros y respondemos con bondad, a veces cosas mágicas suceden, cosas que bendicen a ambos, tanto el que da como el que la recibe.Así que hoy, haz una acción inesperada. En lugar de enojarte, levántate y haz algo que ayude a alguien más. Pasa a otros algo de bondad y bendice así, otras vidas. Al grado que lo hagas llegaras a conocer el verdadero gozo, gozo que viene de un corazón a otro sin fin.
Transcripcion copiada de InfoSud.com y retocada en Montevideomormon.com

Tu Papel Esencial en Estos Tiempos

Mary Ellen SmootPor medio de cosas pequeñas y sencillas se realizan grandes cosas.—Alma 37:6Mis queridas hermanas, hemos compartido momentos muy significativos durante esta conferencia. ¿Se dan cuenta ustedes de lo magníficas que son y cuánto aportan a esta iglesia? Estoy agradecida de estar aquí con ustedes, y de poder examinar juntas nuestro papel esencial como miembros de esta gran igelsia y como hermanas de la Sociedad de Socorro.
Me pregunto si a veces no subestimamos la influencia que ejercemos y el efecto positivo que tenemos cada una de nosotras en el hogar, en la familia, en el barrio, en la comunidad, aun en el mundo. Había una anciana de noventa años de edad que dio oído al Espíritu y sabía que de alguna manera, a pesar de estar casi ciega, podía hacer algo para ayudar; las hermanas de la Sociedad de Socorro de un barrio que encontraron la forma de ayudar a algunos niños a quienes jamás conocerán; y la mujer que siguió el ejemplo del Salvador y extendió la mano para ayudar a otra.
Es esencial que siempre tengamos en cuenta al individuo. Como dijo el Presidente Gordon B. Hinckley, “Estamos llegando a ser una gran sociedad global. Pero nuestro interés y nuestra preocupación siempre debe ser el individuo. Cada miembro de esta iglesia es un hombre o una mujer, un niño o una niña individual” (Gordon B. Hinckley, Ensign, May 1995, p.52).
Como madre yo aprendí este principio de la importancia del individuo. Pasé muchas tardes en los partidos de béisbol de mi hijo. Me la pasaba conversando con las otras madres; pero cuando le tocaba a mi hijo batear, yo dejaba de charlar y fijaba toda mi atención en él.
En aquellos momentos era su turno para lucir, su oportunidad para hacer una jugada, y en aquellos momentos el equipo dependía de él. A veces le tocaba caminar a primera base, a veces ponchaba, a veces bateaba y corría a primera base, y de vez en cuando hacía un home run. Cada turno con el bate le dio oportunidad de aprender, de cambiar, de mejorar. Cada turno le dio una nueva oportunidad de influir en el resultado del partido. Su contribución individual era esencial para el éxito del equipo. El participar le ayudó a progresar; sin embargo, cada vez que a él le tocó batear yo aguanté la respiración y esperé lo mejor.
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Arrepintámonos de nuestro egoísmo (D. y C. 56:8)

Élder Neal A. Maxwell del Quórum de los Doce Apóstoles

“La mansedumbre es la verdadera cura, pues no se limita a disimular el egoísmo, ¡lo disuelve!”En mayor o menor grado, todos luchamos con el egoísmo. Puesto que es tan común, ¿por qué preocuparnos por el egoísmo, de todos modos? Porque el egoísmo es, en realidad, autodestrucción en cámara lenta. No es de extrañar que el profeta José Smith haya exhortado, diciendo: “. . .no sólo se debe sepultar todo sentimiento egoísta, sino aniquilarse” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 213). ¡De ahí que la meta sea la aniquilación, no la moderación!El egoísmo naciente, por ejemplo, ha circunscrito en cifras a algunos que buscan disipar su vacío con sensaciones. Pero, en la aritmética de los apetitos, cualquier cosa que se multiplique por cero sigue siendo cero. Cada ataque de egoísmo nos reduce el universo en proporción directa al disminuirnos la percepción o el interés que tengamos por los demás. A pesar de su fanfarronería superficial y mundana, ese individualismo desmedido es, en realidad, provincial, como si los peces de una pecera se felicitaran entre sí por su autosuficiencia olvidando que dependen de la comida que les ponen y de los cambios del agua.Hace mucho tiempo, se necesitó un Copérnico para explicar a un mundo provincial que este planeta no era el centro del universo. Algunos egoístas modernos necesitan un Copérnico que les recuerde que ellos no son tampoco el centro del universo.Las primeras y conocidas formas de egoísmo que se presentan son: elevarse a sí mismo perjudicando a otros; reclamar o exagerar un crédito inmerecido; alegrarse cuando los demás yerran; disgustarse por los éxitos justos de otros; preferir la reivindicación pública a la reconciliación privada; y aprovecharse “de alguno por causa de sus palabras” (2 Nefi 28:8).Al concentrarse en sí misma, a la persona egoísta le es fácil hablar falso testimonio, hurtar y codiciar, puesto que no se le debe negar nada. No es de extrañar que sea tan fácil para los gobiernos satisfacer los apetitos del hombre natural, especialmente si el ritmo de la sociedad continúa inalterable, al mismo tiempo que le aseguran que su tendencia permisiva es permisible.Asimismo, el egoísmo nos hace descorteses, despreciativos y egocéntricos, mientras privamos a otros de los bienes, el encomio y el reconocimiento necesarios al pasar junto a ellos egoístamente sin hacerles caso. (Véase Mormón 8:39.) Después vienen la grosería, la brusquedad y los empujones.En contraste con la senda del egoísmo, en el camino estrecho y angosto no hay lugar para la violencia. No habrá abuso del cónyuge ni de los hijos “cuando hay amor” abnegado en el hogar. Más aún, la abnegación se cultiva mejor en el huerto familiar, y la ejecución diligente de las responsabilidades aparentemente comunes de la Iglesia nos puede ayudar aún más a vencer el egoísmo. Los abnegados son también más libres. Como lo dijo el escritor G. K. Chesterton, si nos es posible interesarnos en los demás aun cuando ellos no se interesen en nosotros, nos encontraremos “bajo un cielo más claro y en una calle llena de espléndidos extraños” (Orthodoxy, 1959, pág. 21).
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http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-12-10,00.html

Otra vez las visitas!!

Como un rito que queremos demorar en nuestras vidas, la tarea de maestras visitantes puede parecernos una carga más que una bendición y “sufrirla” más que “disfrutarla”. Nuestra responsabilidad adquirida ni bien cumplimos los 18, es la de velar por nuestras hermanas en la fe, pero más de una vez perdemos el objetivo de esta tarea tan especial al dejar que nuestros pensamientos egoístas nos debiliten.Pareciera ser que una vez que fijamos la fecha de salida con nuestra compañera, ese día suceden todas nuestras desgracias. Nos duele la espalda, perdimos “el papelito” con las direcciones, el sol es abrasador o la lluvia amenaza con convertirse en ciclón. Nadie en la familia encuentra la Liahona y vaya una a saber en dónde dejamos los anteojos. ¡Es imposible salir hoy!Pero el calmante surte efecto, nuestra compañera no perdió su “papelito” (lo pegó en su Libro de Mormón).
Encontramos un sombrero para el sol y la amenaza de ciclón duró una cuantas nubes pasajeras. La Liahona aparece en el baño y nuestros anteojos estaban en donde los dejamos, arriba de algún lugar. Una vez que nos encontramos con nuestra compañera comienza un paseo en el cual, al principio, cuesta “romper el hielo”. Pero sólo sucede los primeros meses. Pues de ahí en adelante cuando vencemos la timidez, puede pasarnos algo peor: darnos cuenta que nos perdimos porque de tanto hablar doblamos en la esquina equivocada.“Cada familia es un mundo” dice el refrán. Y como sabemos que hay innumerables mundos, a veces la situación se nos presenta complicada.
Afortunadamente no somos psicólogas ni terapeutas y nuestra función es ayudar a ver, alentar a vivir el evangelio y llevar una luz que permita comprender que todas somos hijas de Dios. El compartir el mensaje sería el medio para permitirle a una mujer expresar sus reflexiones con respecto a su vida como hija del convenio, para impulsar su testimonio personal y para alentarla a seguir sin desmayar. Cuando mi abuela llegó a Bs. As. desde Rosario, pasó a formar parte de la Rama White. Por circunstancias personales durante algún tiempo ella sólo pudo mantener su contacto con la Iglesia por medio de sus Maestras Visitantes que cada semana compartían lo aprendido en la Escuela Dominical, además de orar por ella. Pasaron muchos años (más de 60) y, sin embargo, mi abuela las recordaba con emoción porque mantuvieron viva la llama de su testimonio muchos meses, y con agradecimiento porque ellas caminaban más de 40 cuadras hasta su casa.
Pero no siempre las visitas resultan como de manual. Dejar el mensaje del mes queda relegado por la necesidad del momento. A veces salen cosas que no planeamos y terminamos preparando una cena, explicando un trámite jubilatorio, haciendo una tarea de la escuela, escribiendo con letra muy grande números de teléfono o buscando por más de media hora un gato que después la hermana recordó haberlo perdido como cuatro meses atrás. Sin embargo estamos siguiendo el ejemplo del Salvador sirviendo a Sus hijos. Al principio nos sentimos incapaces por no recordar el nombre del esposo fallecido o el último tratamiento médico de una hija de nuestra visita. Nos preocupamos por estar atentas a los cumpleaños y eventos especiales y como no tenemos habilidad artística nos vemos buscando el mejor brote del rosal para ofrecer como regalo. Sin darnos cuenta, con el transcurso del tiempo ya no necesitamos “el papelito de las M.V.” porque aprendimos a escuchar la suave voz del Espíritu que con firmeza nos persuade a llamar por teléfono o a darnos una vuelta con nuestra compañera por al casa de la hermana angustiada, dolida o sola.
Este video está en inglés, pero las imágenes de los distintos casos de visitas que podemos llegar a hacer, hablan por sí solas.
Estamos dispuestas a pasar una noche en vela en el hospital acompañando a nuestra hermana operada. O nos sorprendemos porque hicimos más canelones de los necesarios para la familia con una madre en cama.Como muchas cosas en la vida, sólo podemos disfrutar de algo cuando lo probamos. Los frutos del Espíritu requieren de deseo personal sumado a la acción. A veces pienso que la cuarta generación de descendientes de mi abuela, también tiene que agradecer a esas hermanas que velaron por ella. Sus ejemplos la convirtieron en una maestra visitante coleccionista de historias que compartió con su familia siempre que pudo.¿Nos gustaría tener una colección de experiencias personales para relatarles a nuestros nietos?Entonces empecemos a vivirlas al compartir el mensaje del Evangelio con nuestras hermanas, cada mes aunque la lluvia pertinaz nos moje los zapatos.

Por Karina Michalek de Salvioli. Publicado en Estilo SUD

La autenticidad

Excelente articulo publicado por Galosito
En un reciente espectáculo el auditorio quedó perplejo ante la ilusión creada por el mago, mas que simplemente sacar un conejo de su sombrero, hacía aparecer flores, palomas y hasta personas de en medio de la nada para después hacerlos desaparecer, los presentes no podrían creer lo que sus ojos veían y al final del espectáculo alguien comentó: “uno sabe que no es cierto pero sí que parece real!”. Las cosas no siempre son lo parecen ser, tanto en los espectáculos de magia como con la gente. A menudo la conducta aparenta ser genuina, lo que en realidad no lo es, mucho tiempo y dinero se dedican para fabricar una buena reputación aún cuando no exista un comportamiento virtuoso que lo acompañe. Abraham Lincon declaró: “ La virtud es como un árbol y la reputación es su sombra, la sombra es lo que pensamos que es, pero el árbol es la realidad”. Nuestra vida puede ser mas feliz cuando prestamos menos atención a las apariencias y nos concentramos en la realidad.La autenticidad es esencial en las relaciones humanas. Cualquiera puede profesar sentir amor pero nunca significará tanto como una dulce y sincera manifestación de amor. Los amigos por conveniencia son fáciles de encontrar pero aquellos en los que realmente podemos confiar bien vale la pena buscarlos. Nunca una dadiva fingida igualará un acto de sincera bondad; así como el árbol difiere de la sombra, también lo autentico difiere de lo falso. No hay magia tan magnifica como lo que irradia una persona genuinamente bondadosa. Cuando hallamos a alguien auténtico y verídico habremos hallado el tesoro mas grande que hay.
Publicado en:
http://www.laespadadelaban.org/blog/?p=490

El Albedrío y la ira

Élder Lynn Grant Robbins
de los Setenta

“Una parte de la astucia de esta estrategia [de Satanás] es separar la ira del albedrío, haciéndonos creer que somos víctimas de una emoción que no podemos controlar”.
“Una familia Dios me dio; la amo de verdad”. Ésa es la esperanza de todo niño expresada en las palabras de uno de nuestros himnos (Himnos, Nº 195; cursiva agregada).En la Proclamación sobre la familia aprendemos que “la familia es la parte central del plan del Creador. . .” y que “el esposo y la esposa tienen la solemne responsabilidad de amarse y cuidarse el uno al otro. . .” y “. . .la responsabilidad sagrada de educar a sus hijos dentro del amor y la rectitud. . .” (La familia: Una proclamación para el mundo, Liahona, junio de 1996, págs. 10­11).La familia también es el objetivo principal de Satanás, quien está haciéndole la guerra. Uno de sus planes astutos e ingeniosos es filtrarse detrás de las líneas enemigas y llegar a nuestro hogar y a nuestra vida.Él daña y a menudo destruye a la familia dentro de las paredes de su propio hogar; su estrategia es incitar a la ira a los miembros de la familia entre sí. Satanás es el “padre de la contención y él irrita el corazón de los hombres, para que contiendan con ira, unos con otros” (3 Nefi 11:29; cursiva agregada). El verbo “irritar” se podría poner en una receta para un desastre: Haga calentar los ánimos, mézclelos con palabras bruscas hasta que empiecen a hervir; siga revolviendo hasta que adquieran consistencia; enfríelos; deje enfriar los sentimientos durante varios días; sírvalo helado; tiene para rato.Una parte de la astucia de esta estrategia es separar la ira del albedrío, haciéndonos creer que somos víctimas de una emoción que no podemos controlar. Escuchamos decir “perdí el control”. Perder el control es una elección interesante de palabras que han llegado a ser comunes. “Perder algo” implica “involuntariamente”, “en forma accidental”, “sin querer”, “no responsables”, descuidados, quizás, pero “no responsables”.”Me hizo enojar”. Ésta es otra frase que escuchamos y que también implica falta de control o de albedrío; es un mito que se debe refutar. Nadie nos hace enojar. Otras personas no nos hacen enojar. No hay fuerza de por medio. El enojarse es una elección consciente, es una decisión. ¡Nosotros elegimos!A los que dicen: “No pude refrenarme”, el autor William Wilbanks responde: “Absurdo”.”La agresión. . . reprimir el enojo, hablar de él, gritar y vociferar” son todas estrategias aprendidas al tratar con el enojo. “Nosotros elegimos la que ha probado ser eficaz en el pasado. ¿Han notado que rara vez perdemos el control cuando nos frustra nuestro jefe, pero cuán a menudo lo hacemos cuando nos molestan amigos y familiares?” (“The New Obscenity”, Reader’s Digest, dic. de 1998, pág. 24; cursiva agregada).

El Camino Angosto

Por el élder Sterling W. Sill
Uno de los secretos más importantes de la feliz habilidad para dirigir, bien sea en la Iglesia o cualquier otro lugar, se ha expresado adecuadamente en la bien conocida afirmación de Jesús: “Entrad por la puerta estrecha… porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”. (Mateo 7:13-14)Se reconoce que todos desean ser felices y lograr el éxito; y sin embargo, cuántas son las personas de nobles ideales y ambiciones finas que llegan a un destino indeseable e imprevisto. Se debe a que el camino por el cual llegamos al éxito y la felicidad es tan angosto, que la mayor parte de las personas no pueden permanecer dentro de sus confines por mucho tiempo. Las tendencias naturales de la gente demandan un camino más amplio del que permite el éxito verdadero. Es más fácil andar por un camino ancho; hay más lugar en él para desvíos y rodeos. El camino ancho no limita a uno a pensar rectamente ni a disciplinarse.Existe en nosotros la tendencia de querer más laxitud de la que podemos hallar en un camino angosto. ¿Hemos oído alguna vez de alguien que se haya desviado del camino angosto en ángulo recto? El fracaso empieza simplemente por querer hacer más ancho el camino. Nuestras inclinaciones nos incitan con tanta frecuencia a que exploremos los caminos laterales que nunca nos conducen a donde deseamos ir.El viajero común desperdicia mucho tiempo del que debe, en desviaciones y callejones sin salida. Hay miles de caminos que conducen a todo destino concebible. Algunos son fáciles y agradables porque no tienen muchas restricciones. Son de amplitud suficiente para permitir muchas clases de actividades incompatibles con el éxito.En nuestro viaje hacia el éxito, deben considerarse muchas cosas. Un objetivo noble es importante; una ambición digna es loable; el gran entusiasmo es útil. No obstante, también debemos considerar con cuidado el camino por el cual vamos a transitar. Se llega a toda gran realización, sea intelectual, social, física, espiritual o económica, por el camino angosto precisamente de acuerdo con el significado que Jesús aplicó a este término.Por ejemplo, sabemos que la concentración es importante para lograr el éxito. Cuando se le preguntó a William Gladstone, el destacado político inglés, el secreto de su feliz carrera, su respuesta fue una sola palabra: “Concentración”. Emerson dijo la misma cosa. A eso se estaba refiriendo Jesús cuando manifestó: “…si tu ojo fuere bueno…” (Mateo 6:22) “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”. (Santiago 1; también 4:8)La concentración no es una ancha carretera y se adquiere limitando el capo de acción, ampliando la visión, descartando las distracciones y enfocando la mente.El viajero común desperdicia mucho tiempo del que debe, en desviaciones y callejones sin salida.La decisión es otro de los componentes importantes del éxito, pero también es angosta. La decisión constituye la puerta y la actuación es la vía. Debemos resolvernos, en lo que respecta a determinada cosa, entonces enfocar nuestra atención y guiarnos por la brújula, no por nuestros caprichos. Si uno desea ser preciso y exacto, debe abandonar la indeterminación y la generalidad. El éxito requiere que lleguemos a una determinación; que establezcamos nuestras normas. Debe restringirse la laxitud y eliminarse las cosas que no concuerdan.La autodisciplina es también estrecha. Consideremos, por ejemplo, las personas que padecen de obesidad o gordura. El principio que está causando su problema es el camino ancho. Si se va a rebajar de peso, sencillamente quiere decir ceñirse a un camino más angosto. Será menester proscribir ciertas cosas, imponer restricciones, limitar la cantidad de alimentos, refrenar con más severidad el apetito. Cuanto mayor sea la reducción deseada, tanto más angosto debe ser el camino.En la Palabra de Sabiduría el Señor no hizo más que estrechar el camino que conduce a la salud, prohibiendo el uso de ciertas cosas. Los millones de alcohólicos que hay en todo el mundo eran gente sin ese vicio en otro tiempo. Ninguno de ellos intencionalmente se encaminó hacia el terrible lugar donde fue a parar. Probablemente tenían nobles ideales y buenas intenciones. Ciertamente querían llevar vidas felices, útiles y respetables. Cayeron en error sólo porque quisieron hacer demasiado extenso su camino.Es el torrente de cauce angosto y profundo el que tiene fuerza para abrirse paso entre la montaña.¡Con cuánta frecuencia tenemos en nuestras mentes grandes propósitos y nobles ideales precisamente en el momento que nuestras manos buscan las cosas prohibidas y nuestros pies nos llevan por el ancho camino que nos conduce a la destrucción!Algunas personas se hacen llamar “liberales”. Pero con frecuencia amplían sus pensamientos a tal grado que se introducen en su programa muchas cosas indeseables. Nos valemos de un rasgo interesante llamado tolerancia, que con frecuencia significa ceder terreno. Modificamos y transigimos. La sociedad se ha vuelto tolerante en extremo en lo que respecto al uso del alcohol, la delincuencia, el pecado, el menosprecio de los mandamientos religiosos.Nosotros nos hemos tornado tolerantes hacia las cosas que causan el fracaso, y aun hemos aprendido a ser tolerantes con el propio camino ancho y espacioso. Tenemos la tendencia de creer demasiado en el “desenlace feliz”, sea cual fuere el camino que tomemos. La liberalidad puede compararse a un río sumamente ancho pero de poca profundidad. Es el torrente de cauce angosto y profundo el que tiene fuerza para abrirse paso entre la montaña. Hay algunas organizaciones religiosas que atribuyen poca importancia a la iglesia a la cual uno pertenece o a lo que rehace en ella. Afirman que toda la gente tiene algo de bueno en sí, y que al fin y al cabo todos llegarán al mismo lugar. Oímos decir que no es de mucha importancia lo que creamos o lo que hagamos; y agrada a muchos adoptar un camino muy ancho y espacioso, en el cual puede haber cabida para cualquier cosa.A pesar del concepto que tengamos del Dios de salvación ¿no es interesante observar que el Dios de la naturaleza es muy estrecho? A nivel del mar, el agua hierve a 100 grados, según el termómetro Centígrado, o 212, según el Fahrenheit; pero nunca a 98 o 210 respectivamente. El agua se congela a 0 y 32 grados respectivamente; pero nunca a 2 o 34. El Dios de la ciencia es estricto. Los objetos más pesados que el aire no pueden resistir la atracón de la tierra. No hay excepciones; nos parecerá intransigente en extremo, pero así es.Se puede predecir al minuto la vuelta de un planeta en una órbita de 500 millones de millas. A estos astros no les es dada ninguna laxitud para desviarse.La electricidad es estrecha. La brújula siempre indicará hacia el norte, nunca hacia el oriente o poniente; de modo que la brújula no es muy “liberal”. Las matemáticas son muy rígidas. Dos y dos son cuatro, nunca tres y medio.El que ha pasado por la experiencia de hallarse en medio de una fuerte tormenta, en un avión que tuvo que aterrizar por medio de los instrumentos, ¡cómo ha orado que el corazón del piloto no se desvíe ni un ápice! Un momento de “liberalidad” por parte de él puede resultar en muerte instantánea para todos.La brújula siempre indicará hacia el norteAsí como la ciencia y la naturaleza son estrechas y angostas, en igual manera lo es el evangelio. Por ejemplo, dice: “El que creyere y fuere bautizad, será salvo; más el que no creyere, será condenado.” (Marcos 16:16) “Un Señor, una fe, un bautismo.” (Efesios 4:5)Quizá esto parezca muy estrecho, pero también parece razonable, correcto y seguro. La verdadera habilidad para dirigir es también intransigente. Si hacemos estas cosas, logramos el éxito; si hacemos aquellas, fracasamos. No hay más alternativa y empezamos a fracasar precisamente en el momento en que nos convertimos en demasiado liberales.El elemento principal del éxito en cualquier campo consiste en seguir el camino estrecho. Es la vía de la salvación, la vía del éxito, de la felicidad, de la habilidad para dirigir con éxito, de contener nuestro peso, de dominar nuestra actitud. Es lo contrario del camino que tiene amplitud suficiente para decisiones vagas, pensamientos desenfrenados y actos licenciosos. El camino espacioso y placentero lleva a donde acechan la destrucción y el fracaso.Pensemos en lo angosta que es la vía de la lealtad. Nos ciñe a una devoción definitiva. El éxito y la felicidad en el matrimonio también son un camino recto. Dos personas, de su propia voluntad, se entregan el uno al otro y a nadie más. No están por más tiempo irresponsablemente libres para andar aquí y allá donde el capricho pasajero pueda atraerlos. El matrimonio no es una ancha avenida de tránsito en dos direcciones; tampoco lo es la habilidad para dirigir con éxito, ni la vida. La gloria mayor de una persona consiste en la rectitud de su puerta y la estrechez de su camino. Los infieles y desleales andan por el camino ancho. Podrán tener una gran variedad de intereses o ninguno; podrán sentir devoción hacia muchos o nade; podrán vivir sin restricción, de acuerdo con la filosofía del “liberalismo”. No obstante, sabemos que esa vía particular ha sido designada el “camino ancho”, y todos deben saber de antemano a dónde conduce.Los Diez Mandamientos son estrechos. Las leyes que tiene que ver con el reino celestial también lo son, y son pocos los que se conservan en el camino. Nos alejamos del camino principalmente porque nosotros mismos quitamos el cerco que lo rodea y derribamos las indicaciones y letreros que prohíben el paso, y así, ningún malestar sentimos al apartarnos del camino recto.En cuanto empezamos a conceptuar la vida como una carretera que permite el tránsito en dos sentidos, empiezan a desarrollarse la hipocresía y la confusión, y nos hallamos envueltos en dificultades. A esta norma doble se debe la discordia que existe que existe entre el hecho y el credo, lo cual es la causa de los innumerables males de nuestra civilización. No basta con fijar una meta elevada; es también necesario que no nos apartemos del camino que conduce allí.A pesar de la razón y del conocimiento científico de que nos preciamos, aun creemos más o menos subconscientemente, en una especia de magia negra, que pese al camino que tomemos, de una manera u otra nos irá bien. A un pecador empedernido le parece imposible que al fin se vaya a perder.Tratamos de sostener nuestros nobles ideales con una mano en el momento preciso que cruzan por nuestra mente pensamientos impíos o leemos literatura indebida o hacemos cosas malas. Cuando fijamos nuestros pensamientos en fines o propósitos correctos, mas permitimos que nuestros pies vayan por el camino incorrecto, no sólo nos calificamos de pecadores, sino también de necios; porque ninguna cosa que viaja por el camino errado podrá llegar al destino correcto.En el sermón más importante que jamás se ha predicado, el Hombre más noble que jamás ha vivido dijo: “Ven, sígueme.” (Lucas 18:22) También: “Yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6) Esto señala un camino angosto en extremo; no tiene desvíos, no hace excepciones, no admite transigencias. Sin embargo, al andar por él tendremos la seguridad de que llegaremos a donde deseamos ir.Consideremos algunos de los elementos que son parte de la habilidad para dirigir dentro de nuestra propia Iglesia, y midámoslas para ver si están de conformidad con lo que especificó Jesús.Conducta personal. El hábil director se gloría en conservar su conducta en línea recta con la estrella polar de su fe. Debe ser fiel a lo mejor que hay en él. Otros andarán errantes aquí y allá por todo el territorio, pero él será fiel, no porque alguien podrá verlo, ni porque sea “lo más conveniente”, sino porque es lo recto.Actitud mental. Si los pensamientos de una persona se desvían por el camino ancho, no hay mucha probabilidad de que sus pies se conserven por el camino angosto. El psicólogo William James dijo: “Aquello que conserva la atención, determina el hecho”. Por donde conduce la mente, allí andan los pies.La sensación de responsabilidad es un camino estrecho en extremo y, como todas las demás cosas, nuestra limitación es nuestra gloria mayor. El presidente norteamericano Lincoln dijo que la nación no podía existir siendo la mitad esclavos y la otra mitad libres. Tampoco puede existir la habilidad para dirigir si el director es medio responsable y medio irresponsable.El concepto de Jesús respecto del camino estrecho se aplica a todo elemento que forma parte de nuestra habilidad para dirigir. La integridad personal es estrecha; lo es el deber y también la preparación.El propio Maestro nos ha dado la fórmula: “entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mateo 7:13-14)
Artículo publicado en la Liahona de octubre de 1960

Los Discípulos de Cristo

Este tema me resulta apasionante y desafiante, fundamentalmente al pensar que cuando estamos hablando de ‘los discípulos de Cristo’, no nos referimos particularmente a Pedro, Santiago y Juan, ni a José Smith, David O. McKay, Gordon B. Hinckley o Thomas S. Monson. En ese fantástico y aspirado grupo también estamos nosotros (o deberíamos estar), los que hemos aceptado Su palabra, hemos entrado en las aguas del bautismo y recibido luego el ‘bautismo de fuego’. Tal conocimiento debe llevarnos a ciertas consideraciones para tener presente siempre. Reflexionemos.¿Cuál es la promesa del Padre Celestial a quienes les sigan como Sus discípulos?
1-Heredarán 100 veces más2-Ganarán la vida eterna¿Qué ha dicho Él acerca de qué hacen Sus discípulos? Él ha sido simple y contundente en la respuesta: ‘Los discípulos de Cristo deben tener un amor e interés constante por sus semejantes’ – Creo innecesario indicar quienes son nuestros semejantes, pero una palabra puede resumirlo: Todos.¿Cuán importante es para Dios cada individuo que estuvo, está o estará aquí en la tierra? Impresionante Su respuesta, ya que no excluye a nadie cuando dice que todos somos importantes (DyC 18:10) y que Su meta primordial es que todos nosotros volvamos a Él en el futuro (Moisés 1:39). Meditando en lo que yo significo para Él, y basando mi análisis en las escrituras, encuentro que pacté con Él que yo ‘estoy dispuesto a llorar con los que lloran y consolar a los que necesitan de consuelo y ser testigos de Dios…’. También, noto que es interesante dar la dimensión correcta a Sus promesas: 1) ser redimidos por Dios, 2) ser contados con los de la primera resurrección, 3) ‘para que tengáis vida eterna’ (ver Mosiah 18:8-9).Una última reflexión sobre el último párrafo. En momentos de duda y aflicción que todos pasamos, me he preguntado (casi cuestionado), ¿cuán dispuesto están el Señor y/o el Padre a bendecirme? La clara respuesta la he obtenido con las experiencias de vida y lo certifican las escrituras: ‘Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá’, y termina el pasaje diciéndonos ‘… ¿Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le piden?’ (Mateo 7:7-11). Mis amigos, es cierto, muchas veces caemos en la desesperación por la angustia propia de los problemas y las acechanzas del maligno que busca aprovechar cada momento. Pero a mí, tarde o temprano, y entiendo que no manejo ni comprendo los tiempos del Señor, las respuestas siempre llegaron en forma contundente; también es cierto que es solamente por medio del Espíritu que podemos calibrar y darnos cuenta de las muchas bendiciones que recibimos de los cielos.El profeta José Smith nos ha dejado una enseñanza muy fuerte respecto a la importancia de la rectitud: ‘Cuanto más recta se vuelve una persona, más compasión siente hacia los necesitados’.Interesante, esto abre mi mente y corazón para darme cuenta que es lo que “yo” tengo que hacer para ser un siervo más útil en Su reino (ver Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 292).No quisiera terminar este editorial sin esta reflexión: Siento que muchas veces ayudo a aquellos que es fácil o cómodo ayudar. ¿Qué pensará Él de esta actitud de mi parte? La base de la doctrina que hemos abrazado está en las escrituras y la voz de Sus profetas. Entonces, si analizamos Mateo 25:31-40, nos damos cuenta enseguida a quienes debemos ayudar: otra vez, la palabra mágica: Todos.El Evangelio es fascinante y conduce a la perfección. Un par de veces menciono en este escrito la palabra “todos” y aplica perfectamente al sentido de la doctrina de Cristo. Sin embargo, Él nos ha enseñado repetidamente durante Su ministerio y lo enfatizan hoy Sus profetas vivientes, que el “Uno” es lo que realmente importa para la salvación y obtención del galardón mayor. Él nos dejó maravillosas enseñanzas en algunas de Sus parábolas:-La Oveja Perdida Mateo 18:10-14-La Moneda Perdida Lucas 15:8-10-El Hijo Pródigo Lucas 15:11-32La situación está muy clara: Los Discípulos de Cristo hoy en día (es decir, nosotros), deben estar interesados en cuanto a la salvación de cada uno de sus hermanos y hermanas. Ruego que nos sintamos profundamente felices al darnos cuenta las tareas y responsabilidades tan caras y gloriosas para Él, que ha delegado en cada uno de nosotros, hombres y mujeres del Reino.
Publicado en Estilo SUD, 15 de noviembre de 2008

… a los hombres

Presidente Gordon B. Hinckley
“Digo que ha llegado el momento de poner nuestra casa en orden”.
Ahora, hermanos, quisiera dirigirme a los hombres mayores, con la esperanza de que también aprendan algo los jóvenes.
Quisiera hablarles de asuntos temporales.
Como fundamento de lo que quisiera decir, voy a leerles unos versículos del capítulo 41 de Génesis.
Faraón, el gobernante de Egipto, tuvo sueños que le turbaron en extremo y los sabios de la corte no pudieron interpretarlos. Entonces le llevaron a José. “Entonces Faraón dijo a José: En mi sueño me parecía que estaba a la orilla del río;
“y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacían en el prado.
“Y que otras siete vacas subían después de ellas, flacas y de muy feo aspecto. . .
“Y las vacas flacas y feas devoraban a las siete primeras vacas gordas. . .
“Vi también soñando, que siete espigas crecían en una misma caña, llenas y hermosas.
“Y que otras siete espigas menudas, marchitas, [y] abatidas del viento solano, crecían después de ellas;
“y las espigas menudas devoraban a las siete espigas hermosas. . .
“Entonces respondió José a Faraón. . . Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacer.
“Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno mismo. . .
“Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado a Faraón.
“He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto.
“Y tras ellos seguirán siete años de hambre. . .
“y. . . Dios se apresura a hacer[lo]” (Génesis 41:17­20, 22­26, 28­30, 32).
Ahora, hermanos, quisiera decir con toda claridad que no estoy profetizando; no estoy prediciendo que vendrán años de hambre en el futuro, pero sí digo que ha llegado el momento de poner nuestra casa en orden.
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