Crucigramas Sud

Excelente entretenimiento que pone a prueba nuestro conocimiento de las Escrituras. (Gracias a Alan Iván Ruiz Ontiveros)

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El matrimonio y el divorcio

Seamos hombres

Reunión de Presidencia

Por Karina Michalek de Salvioli
Luego de los nervios que supone un nuevo llamamiento, el poner en orden el trabajo debería ser una de las primeras prioridades. De ello dependerá que el cumplimiento de los propósitos por el cual fuimos llamados pueda cumplirse.Así nos encontramos frente al manual de instrucciones tratando de descifrar la información que no se nos presenta muy claramente. Sin importar en qué organización trabajemos hay algunas cosas que todos podemos hacer.
Obtener la visión

Entender cuál es el propósito de la organización en la que estamos sirviendo.¿Por qué me llamó el Señor? ¿Qué es lo que Él espera que haga? ¿Cómo puedo influir positivamente en cada uno de los que están bajo mi responsabilidad? Nadie es indispensable, pero hay cosas que con mis talentos, personalidad o forma de ser, yo puedo hacer y que otros no pudieron.
Aprender las responsabilidades (para ejecutar la visión)
Nunca podremos cumplir correctamente si no conocemos nuestras responsabilidades como líderes. Conocerlas, nos da derecho a recibir inspiración y a “permanecer” (DyC 107:99-100). Obrar con diligencia también es importante, pero no podemos ser diligentes sin preocuparnos por aprender lo que tenemos que hacer.
Como presidencia debemos estar unidos en nuestro conocimiento de las responsabilidades, por lo cual es conveniente estudiarlas individualmente y como consejo que conformamos.Cada organización tiene un propósito que forma parte del propósito general del Evangelio, el Perfeccionar a los Santos que según la organización estará desarrollado en el cumplimiento de diversas actividades o programas.Como presidenta de la Primaria, por ejemplo, debo comprender junto con mis consejeras cada programa, actividad y objetivo de los mismos. Enumerarlos y discutirlos para ayudarnos al realizarlos.
Trazar un plan
Teniendo siempre presente el propósito de la organización y conociendo nuestras responsabilidades, llega el momento de planear la acción. En la misma reunión de presidencia podemos ver cómo comenzaremos a trabajar. ¿Qué queremos hacer o lograr?A veces el entusiasmo puede llevarnos a poner metas demasiado exigentes. Entonces es bueno ver “el campo de trabajo” y evaluar qué han hecho o saben los niños del programa Fe en Dios, por ejemplo. De ahí y sin apresurarnos, elegiremos qué actividad será la más apropiada de realizar para debutar en el nuevo desafío.
Esto nos llevará a prepararnos adecuadamente y lograr una motivación más eficiente en los niños. Si a las apuradas decidimos que en dos días haremos galletitas caseras para llevarle a un niño enfermo, nos encontraremos el día en cuestión con que el horno de la capilla no funciona muy bien, la casa del niño queda demasiado lejos para ir caminando o que probablemente el niño ya esté sano. La actividad habrá sido una experiencia frustrante para todos.
Establecer claramente la meta
Cada programa tiene objetivos en particular que debemos alcanzar, pero todos incluyen ‘Invitar al Espíritu’ a testificar los principios que se están practicando, aprendiendo o descubriendo. Al participar en una actividad en donde aprendan a realizar comidas sencillas como parte de la preparación misional, un jovencito descubrirá un aspecto desconocido de la vida misional; en dónde un asunto “temporal” significará tener buena salud y fuerza física para trabajar en los asuntos de su Padre Celestial. Un paso previo a fijar una meta es saber exactamente dónde estamos. Es el punto de partida. Es la base para poder evaluar.
Para que una meta esté bien fijada debe ser específica (¿qué?), los medios que se utilizarán (¿Cómo?), determinar responsabilidades (¿Quiénes?), establecer claramente el tiempo en que debe ser cumplida (¿Cuándo?), y evaluable.
Repartir responsabilidades

Una manera sabia y organizada de trabajar es incluir a todos en el desarrollo de una actividad en particular. Sabemos qué queremos hacer, ahora tenemos que definir quiénes nos ayudarán a hacerlo. Siguiendo con el ejemplo de la Primaria, preparar lo necesario para el Programa de la Reunión Sacramental incluirá la participación de las maestras, la directora de música, la secretaria, y la presidencia.Para no olvidarse ni superponer trabajo debemos escribir en la minuta de la reunión qué hará cada uno.
Estar dispuestos a una evaluación
En cada reunión es conveniente repasar las asignaciones de semanas anteriores en relación a las metas fijadas. Esta es la parte clave para analizar en qué parte del camino estamos en este preciso momento, y hacer los ajustes necesarios. Todos queremos la mejor calificación en una evaluación, pero en los asuntos del Señor muchas veces no podremos saber la influencia de nuestras acciones en los llamamientos. No obstante la evaluación es sumamente importante para aprender a hacer las cosas de mejor manera; para aprender a adaptarnos a las necesidades de quienes estamos ayudando a aplicar el evangelio; para saber si nuestro esfuerzo está bien enfocado. Muchas presidentas de Mujeres Jóvenes caen en la desesperación de realizar la tarjeta de cumpleaños más espectacular, cuando lo más importante sería que las palabras allí escritas motiven a la joven a cumplir sus metas o las alienten por el esfuerzo realizado.
Cada reunión no debe ser un debate de dure una eternidad. La objetividad nos permitirá ajustarnos al tiempo ideal de una hora y media o a lo sumo dos horas. Las frecuencias de las reuniones serán las que necesitemos para no olvidar lo que dijimos la anterior. De ahí que la sugerencia de reunirse semanalmente o cada dos semanas sea tan importante. Una reunión de presidencia tiene una minuta sencilla y no debería sobrepasar las dos horas:
Oración: para pedir la guía en nuestra labor.
Estudio de manuales: (5 a 10 minutos) Manuales de instrucción, cartas, pautas recibidas, reuniones de instrucción.
Reportes de asignaciones: Fundamental para saber que se hizo desde la última reunión.
Presentar temas: los que se elijan para tratar no deben llevar demasiado tiempo. Empezar por un programa o dos o tres temas más importantes. Por ejemplo en la Primaria podría ser: Repaso de los nombres de los niños que asisten y los que deberían asistir, para saber sus cumpleaños, conocer a sus familias y proponer ayuda en la reunión de Consejo de Barrio. Programación del Tiempo para Compartir de los próximos dos meses. Días de actividades: presentación propuestas para realizar el mes siguiente. En la Sociedad de Socorro se podría tratar el seguimiento de las Jóvenes Adultas, revisando quienes son sus maestras visitantes y con cuanta frecuencia hacen un contacto con las jóvenes, por ejemplo. Si es el caso la Escuela Dominical, preparar lo necesario para que los maestros trabajen bien, incluirá coordinar el uso del televisor, láminas, manuales, ayudas didacticas, listas de alunmos, seguimiento de cursos especiales. Asignaciones: Las ideas son muy buenas, pero si no hay asignaciones todo queda en el aire. Para no olvidar ni superponer trabajo debemos escribir en la minuta qué hara cada uno.
Evaluación de metas: Concreta, real, sin divagar y con la idea de ajustar acciones y no de criticar.
Oración final: Para estar dispuestos a seguir los susurros del Espíritu y someternos a su voluntad
En la conferencia general de octubre de 2006 el presidente Gordon B. Hinckley dijo:- ‘Pongan su mejor esfuerzo’. Nos invitó a poner el hombro, a dar nuestra mejor clase de trabajo y ello significa ‘no correr más de lo que nuestras fuerzas den’ o ‘no pensar que tenemos demasiado tiempo por delante para hacerlo’. Empezar a ordenar nuestro trabajo en la Iglesia nos predispondrá de mejor manera a sentir y seguir la guía del Espíritu.
Estilo SUD, 16 de mayo de 2009

La Intimidad en el Matrimonio

Hace muchos años, cuando era una joven misionero y me acababan de asignar un nuevo compañero, conocimos a un ministro protestante que nos invitó a pasar a su casa para que no nos congeláramos afuera en la calle. Después de intercambiar algunas ideas sobre diferentes temas, nos hizo esta pregunta: “¿Y qué piensan los mormones en cuanto a lo sexual?”
Ante la pregunta tan inesperada, me atraganté con el chocolate caliente que estaba tomando, y no pude decir nada. “Y bien”, repuso el ministro después de un rato de silencio, “¿me pueden explicar cuál es la filosofía del mormonismo con respecto a la sexualidad?”
En vista de que yo no profería palabra, mi compañero se dio cuenta de que no tenía respuesta y replicó: “Creemos en ella, señor”.


Así es efectivamente, creemos en ella y sabemos acerca del dolor que acarrea su uso incorrecto fuera de los vínculos del matrimonio. Estamos totalmente conscientes de las advertencias que al respecto han dado los profetas, tanto del pasado como del presente.
Han pasado ya más de veinte años desde aquel incidente. En mi carrera como consejero matrimonial y catedrático universitario, muchos estudiantes, amigos, profesionales, miembros de la Iglesia y otros me han hecho la misma pregunta, para la cual no he encontrado mejor respuesta que aquella que dio mi joven compañero de misión: “Creemos en ella”.
Concerniente al asunto, el profeta Alma declaró a su hijo Coriantón: “La maldad nunca fue felicidad”. (Alma 41:10.)No obstante, conocemos también el resultado beneficioso de las relaciones apropiadas dentro del matrimonio.
Estamos plenamente conscientes del gozo y sentido de unión de que disfruta una pareja casada cuando ambos nutren este aspecto de su matrimonio. Pero a pesar de las grandes posibilidades de gozo que traen las relaciones sexuales en el matrimonio, muchas parejas consideran frustrante su relación sexual y hasta la convierten en motivo de contención.
En efecto, la incapacidad de llevar una buena relación íntima es una de las principales causas del divorcio. El presidente Spencer W. Kimball señaló en uno de sus libros lo que sucede aun en nuestra Iglesia: “Si se analizan los divorcios, tal como lo hemos tenido que hacer en estos últimos años, se advierte que han existido una, dos, tres y hasta cuatro razones para consumarlos; el sexo ha sido generalmente la razón número uno. Muchas parejas han recurrido al divorcio debido a que no se han llevado bien en este aspecto.Cuando esas son las circunstancias, es probable que ni mencionen esto ante el tribunal, y que ni siquiera se lo digan a sus abogados, pero esa es la razón esencial”. (The Teachings of Spencer W. Kimball, ed. Edward L. Kimball, Salt Lake City: Bookcraft, 1982, pág. 312.)
Ideas erradas con respecto a las relaciones sexuales
¿Cómo es posible que algo tan bello pueda ser la causa de tantos problemas? Parte de la dificultad yace en las ideas erradas que prevalecen en nuestro medio. Algunas personas piensan que las relaciones sexuales son un mal necesario para poder tener hijos. Es posible que sus padres hayan sentido vergüenza de hablar con ellos sobre este tema. Es probable que hayan temido tanto que sus hijos quebrantaran la ley de castidad, que por ello solamente les enseñaron las consecuencias negativas de la sexualidad.
Algunas ideas equivocadas provienen de la mala interpretación de ciertos versículos bíblicos. Por ejemplo, en Efesios 5:22 se les dice a las esposas que estén “sujetas” a sus maridos. Algunos han interpretado erróneamente esta escritura, diciendo que significa que las mujeres deben ceder ante los deseos de sus esposos aun cuando no tengan la disposición de hacerlo. Por supuesto que en condiciones tales, las expresiones íntimas de afecto no pueden dar lugar a la unidad marital desde ningún punto de vista.
Un bello poder
La sexualidad es en realidad un bello poder dado por Dios a la humanidad. El presidente Kimball señaló en uno de sus discursos: “La Biblia aprueba la función sexual y su uso debido, y la presenta como algo creado, ordenado y bendecido por Dios. Aclara que Dios mismo implantó la atracción física entre los sexos por dos motivos: para la propagación de la raza humana y para la expresión de esta clase de amor entre el hombre y la mujer, que constituye la verdadera unidad. Su mandamiento a la primera pareja de ser ‘una sola carne’ fue tan importante como su precepto de ‘fructificad y multiplicaos’ “. (Cita de Billy Graham [un conocido evangelista norteamericano], usada por Spencer W. Kimball en “Pautas para efectuar la obra de Dios con pureza”, Liahona, ago. de 1974, pág. 36.)
Es interesante notar que en las Escrituras no aparecen las palabras sexo ni sexualidad. En su lugar, se utiliza la palabra conocer para referirse a la relación íntima entre el hombre y la mujer. El “conocerse” o “familiarizarse” constituye un aspecto satisfactorio del amor conyugal. Un buen matrimonio puede sobrevivir sin la relación sexual, como en aquellos casos en los que uno de los consortes se encuentra enfermo o incapacitado físicamente. Pero este aspecto íntimo de “conocerse” el uno al otro contribuye al carácter integral de la relación matrimonial.
Un tema apropiado de conversación
El que ambos cónyuges hablen sobre las dimensiones físicas de su relación los puede ayudar a conocerse mutuamente en el aspecto físico. Aun aquellas parejas que hablan libremente sobre asuntos económicos, la disciplina de sus hijos, actividades recreativas y otros temas similares se sienten a menudo incómodos al abordar el tema de la intimidad sexual. Algunas veces suponen que sus relaciones íntimas deben marchar correctamente en forma “natural”, y que el hablar acerca de ello significa que algo anda mal.
Desde luego que esto no es cierto; mientras que los asuntos íntimos del matrimonio, debido a su naturaleza sagrada, no deben comentarse con amigos o parientes, es completamente apropiado el hacerlo entre cónyuges.
En cuanto a este asunto, el élder Hugh B. Brown, un apóstol del siglo veinte y miembro de la Primera Presidencia, expuso lo siguiente: “Se han destrozado muchos matrimonios en las peligrosas rocas de la ignorancia y la conducta sexual degradante, tanto antes como después del matrimonio. La gran ignorancia por parte de los recién casados en cuanto a dónde dirigirse para recibir la guía correcta es causante de mucha infelicidad y hogares destrozados.
“Miles de jóvenes llegan al matrimonio casi ignorantes por completo en lo que concierne a esta función básica y fundamental. . .
“Si aquellos que están contemplando embarcarse en la más gloriosa e íntima de todas las relaciones humanas [el matrimonio] se preocuparan de prepararse para las responsabilidades que les esperan, .. . si hablaran abiertamente sobre los aspectos delicados y santificantes de la vida sexual armoniosa que conlleva el matrimonio .. . se evitarían muchos pesares, angustias y tragedias.” {You and Your Marriage, Salt Lake City: Bookcraft, 1960, págs. 22-23, 73; véase también Fundamentos para el matrimonio en el templo (PCSS58A7SP], 1980, pág. 70.)
El dialogar sobre esta relación íntima —incluyendo los sentimientos y las emociones que la acompañan—puede obrar grandes resultados en el fortalecimiento del matrimonio.
Una expresión de amor, lealtad y unidad
Algunos de los problemas en este aspecto del matrimonio se suscitan cuando uno de los cónyuges limita su uso de modo insensato, o lo usa en forma indebida. La sexualidad debe ser parte integral del amor y del acto de dar. Cualquier uso en el que no existan estos sentimientos es un acto inapropiado.
En los años de experiencia que llevo como consejero matrimonial, he descubierto que hay algunas parejas que piensan que la expresión sexual debe restringirse a una sola dimensión: la de la reproducción.
No obstante, el presidente Kimball enseñó: “No tenemos conocimiento de que el Señor haya dado instrucciones de que la debida relación sexual entre marido y mujer deba limitarse totalmente a la procreación”.(”El plan del Señor para el hombre y la mujer”, Liahona, abr. de 1976, pág. 3.) La procreación es un aspecto integral y bello de la intimidad conyugal, pero el utilizar esta intimidad únicamente para este propósito es negar su inmenso potencial como expresión de amor, lealtad y unidad.
El abuso de las relaciones íntimas
Por otro lado, hay parejas que consideran que la única razón por la que existe la sexualidad es para lograr gratificación física. Estas personas se obsesionan tanto por saciar sus apetitos que olvidan completamente la verdadera emoción del amor. Hay otros que emplean la sexualidad como arma o instrumento de extorsión. Esto no solamente constituye un abuso del privilegio que Dios nos ha dado, sino que también muestra gran egoísmo por parte de uno o ambos compañeros y convierte las relaciones sexuales en algo destructivo, más bien que en un elemento de unión en el matrimonio.
La falta de información sobre las expresiones sexuales y los sentimientos del hombre y la mujer pueden causar igualmente problemas en el matrimonio.
Ideas estereotipadas al respecto
Algunas personas se aferran a viejas nociones falsas, aduciendo que la mujer no es tan sexual como el hombre. La imagen del hombre y de la mujer que se presenta en televisión, en revistas, libros y películas influye en nuestra propia percepción sobre la sexualidad de manera muy sutil e incorrecta. Raras veces los medios de comunicación representan una relación marital equilibrada, madura y afectuosa. Al hombre se le representa a menudo como a un héroe masculino y apuesto poco dispuesto a asumir responsabilidades y empecinado en un solo deseo: el del sexo. A la mujer se le pinta como a un ser irremediablemente romántico, metódico y práctico, o bien absurdo, cuya única función en todo caso es la de satisfacer ese deseo mayor del hombre. Estos criterios tan estrechos niegan la individualidad del hombre y de la mujer; pasan por alto el hecho de que ambos son hijos de Dios, dotados de esperanzas, deseos, talento y emociones.
Cuando ambos cónyuges olvidan esta verdad y se ven mutuamente como objetos, poco o nada es lo que puede hacer la sexualidad por promover la verdadera intimidad.Existen también, desde luego, los problemas físicos o psicológicos que pueden dañar este aspecto del matrimonio.
Por ejemplo, en los casos en que uno de los dos haya sufrido de algún abuso sexual en su niñez, es muy probable que adolezca de algún problema emocional serio. En tales circunstancias, lo más adecuado es consultar a un obispo o a un consejero competente para solicitar ayuda.Un médico podría dar atención a los problemas físicos.
La necesidad del amor cristiano
Uno de los problemas más grandes tanto en éste como en otros aspectos del matrimonio es el egoísmo. Dudo que haya otro tipo de relación humana mejor que el matrimonio para enseñar la necesidad de practicar el amor cristiano—ese amor desinteresado e incondicional que nos persuade a pensar más en los demás que en nosotros mismos. Y sin embargo, pocos de nosotros, incluso los que se supone contamos con un buen matrimonio, hemos aprendido a hacer esto tan eficazmente como podríamos o deberíamos hacerlo.
No siempre es fácil hacer a un lado toda otra consideración para pensar en nuestro compañero o compañera y detenernos a analizar sus necesidades para hacer todo lo que esté de nuestra parte para satisfacerlas.Muchas veces hacemos por otros aquello que nos haría felices si alguien más lo hiciera por nosotros.
Y después nos preguntamos por qué la otra persona aún no se siente feliz. Una de las claves más eficaces del éxito en el matrimonio es averiguar lo que haría feliz a nuestro cónyuge, y luego alegrarnos de proporcionarle esa felicidad.
Una custodia sexual
Cuando consideramos la sexualidad como una parte vital de la armonía y felicidad conyugales, ésta se convierte en algo más que lo que simplemente damos o recibimos. Para mí es algo de lo que ambos esposos son responsales, y que podemos llamar “custodia sexual”.En la parábola de los talentos, Jesús enseñó que siempre debemos mejorar o engrandecer cualquier cosa que se nos encomiende (véase Mateo 25:14-30).
En el matrimonio se nos dan a menudo responsabilidades en común, tales como los hijos, la fidelidad mutua, y el cuidado diario de los miembros de la familia.
En las Escrituras encontramos varios ejemplos de custodia común dentro del matrimonio. En el libro de Moisés, capítulo cinco, se ilustra claramente la obra mancomunada que llevaron a cabo Adán y Eva y las responsabilidades que se les encomendaron a ambos. En el versículo 1, leemos: “Adán empezó a cultivar la tierra, y a ejercer dominio sobre las bestias del campo, .. . y Eva, su esposa, también se afanaba con él”. De modo que ambos compartían la responsabilidad de trabajar o laborar. En el acto de compartir otras dimensiones de la vida, también tuvieron relaciones sexuales y trajeron hijos al mundo juntos (vers. 2); oraron y recibieron inspiración juntos (vers. 4); recibieron mandamientos juntos (vers. 5); dieron instrucción a sus hijos juntos (vers. 12); y también se lamentaron juntos (vers. 27).
Las palabras de Pablo también llevan implícito el significado de una responsabilidad sexual en común, cuando él dice: “El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido.“La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.” (1 Corintios 7:3^1.)Para mí, esto significa que ni el marido ni la mujer por sí solos deben controlar la relación física. Al contrario, ambos deben ser diligentes en su deber mutuo; ambos deben observar una actitud afectuosa hacia el otro. Con esto en mente, analicemos algunas maneras en las que ambos cónyuges pueden cumplir con la parte que les corresponde de esa custodia y mejorar en esta dimensión de su matrimonio.
Al esposo
Un esposo necesita pasar tiempo con su esposa; ambos necesitan estar juntos para intercambiar ideas, crecer, aprender y experimentar gozo como pareja. A ninguna esposa le entusiasma que su esposo se pase todo el tiempo en el trabajo, en reuniones de la Iglesia, en pasatiempos que la excluyan, enfrente de la televisión o escondido detrás de un periódico. Un esposo que siempre busca ocupar su tiempo en actividades que excluyen a su esposa, le transmite un mensaje de que ella no es importante. Pero ella debería ser la persona más importante de su vida.
Refiriéndose al pasaje de Doctrina y Convenios 42:22 (”Amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegarás a ella y a ninguna otra”), el presidente Kimball dijo: “Las palabras ninguna otra eliminan a cualquier otra persona o cosa. De manera que el cónyuge llega a ocupar el primer lugar en la vida del esposo o de la esposa, y ni la vida social, ni la vida laboral, ni la vida política, ni ningún otro interés, persona o cosa deben recibir mayor preferencia que el compañero o compañera correspondiente”. (Eí milagro del perdón, Salt Lake City: Bookcraft, 1976, pág. 256.)Si el marido pone otras cosas en primer lugar y es incapaz de encontrar el tiempo necesario para desarrollar una intimidad en otros aspectos de su relación con su mujer, es muy probable que a ella tampoco le vaya a interesar la intimidad sexual con él.
Asimismo, poco será el interés que sienta una esposa en la relación sexual si su esposo no está al tanto, o no se preocupa, de las aparentemente insignificantes luchas que ella sostiene con la vida. En cierta ocasión, una mujer me comentó lo mucho que ella deseaba que su esposo tan sólo “viniera del trabajo, me mirara a los ojos y me preguntara cómo me siento, cómo me fue durante el día, y luego me diera un beso y me abrazara por unos buenos momentos”. La mayoría de las esposas aprecian profundamente esos pequeños gestos que son un indicio de que el marido se da cuenta de sus necesidades. Muchas me han comentado lo agradecidas que se han sentido cuando sus esposos les ayudan con los quehaceres de la casa o les cuidan los niños al final de un agitado día. Otras esposas aprecian la colaboración que les dan sus maridos cuando están enfermas, embarazadas o sobrecargadas con las tareas de la casa. Gestos pequeños —como darles las gracias, elogiarlas, decirles que las aman— tienen mucha importancia. Cuando se agregan al matrimonio estos “pequeños” elementos, la sexualidad cobra mayor significado y se convierte en una expresión de amor profundo. Sin estos “extras”, la intimidad sexual no puede convertirse en motivo de satisfacción ni para él ni para ella.
A las esposas les encanta el que sus esposos sean románticos. El problema se presenta cuando los cónyuges tienen un concepto diferente de lo que es ser romántico. Algunas esposas definen esta cualidad como el tiempo que ambos pasan juntos haciendo cosas de las cuales ambos disfrutan. Entre ellas están las expresiones verbales o escritas de amor o el recibir pequeñas muestras o presentes que tengan significado para ambos exclusivamente. Si el aspecto romántico del matrimonio se limita únicamente a la sexualidad, es probable que las esposas se sientan más bien explotadas que amadas.
Una de las quejas que he oído con frecuencia de las esposas es que su matrimonio carece de suficientes muestras de afecto. Hace algún tiempo realicé una encuesta que reveló que la mayoría de las esposas colocan la satisfacción sexual en los primeros lugares de su lista de factores deseables en el matrimonio, pero le dan un lugar aún más preeminente a las muestrasde amor de tipo no sexual. Muchas esposas comentaron en dicho estudio la gran satisfacción que sienten con sólo tomarse de las manos con sus esposos, o sentarse juntos para leer o ver televisión. A una esposa también le agrada que su esposo se interese por ella durante la relación sexual misma.
A medida que el hombre aprenda a reconocer y satisfacer las diversas necesidades de su esposa, el amor en su matrimonio y todas las expresiones de afecto consiguientemente mejorarán.
A la esposa
Tal vez lo más importante que una esposa pueda hacer para mejorar las relaciones sexuales en su matrimonio sea reconocer que su esposo es también un ser humano que posee necesidades, y abriga esperanzas y aspiraciones. Lamentablemente, los medios masivos de comunicación abiertamente dan la idea de que todo lo que el hombre persigue en una relación es la satisfacción de un solo deseo. El adoptar este criterio tan estrecho en cuanto al hombre es juzgarlo injustamente. Los hombres, y aun aquellos que pudieran tener ideas erróneas sobre las relaciones maritales, todos son hijos de Dios, y el tratarlos como tales no puede sino ayudar a mejorar esa relación.
Muchas de las ideas que se aplican al marido, también se refieren a la mujer. De la misma forma en que él debe buscar tiempo para pasarlo con su esposa, ella también necesita hacer lo mismo. Muchas esposas pasan mucho tiempo eñ el trabajo, ocupadas con el cuidado de sus hijos o con los quehaceres de la casa.Cuando por fin los hijos se han acostado por la noche, y los padres disponen de unos momentos solos, muchas esposas prefieren ocuparse en algo que las “relaje” —como ver televisión, tejer, leer un libro, hablar por teléfono—en lugar de pasar tiempo con sus esposos. Si ellos quieren estar con ellas, a menudo se muestran cansadas o emocionalmente indispuestas.
Por supuesto que a los hombres no les agradan tales actitudes. Si las actividades del día llegan a ser realmente tan agotadoras como para que a ella no le quede tiempo o energía suficientes para desarrollar su relación con su esposo, le convendría, a ella o a la pareja, examinar su vida cuidadosamente, para decidir qué cosas pueden ser relegadas a segundo plano para el beneficio de la relación más importante de su vida.
Los hombres también aprecian las muestras de afecto. En algunos aspectos, cuando se trata de expresar su cariño, el hombre puede ser tan romántico como la mujer. Al marido le gusta abrazar y besar a su esposa antes de salir de casa en la mañana. Estos actos no son necesariamente de tipo sexual, sino son una expresión romántica del amor que siente hacia ella. Si ante estas demostraciones de afecto él escucha constantemente una negación como “ahora no” o “después”, es probable que sienta que a ella le es indiferente el amor que ambos comparten. Estas expresiones tienen para el hombre la misma importancia que las palabras de aprecio y los actos de bondad tienen para la mujer. Una esposa que rechaza esas demostraciones de su marido, le está diciendo indirectamente que él no es muy importante para ella.
Por otro lado, el detenerse para darle un ligero abrazo —o más aún, dar el primer paso para demostrarle afecto— tiene un gran efecto en el fortalecimiento del amor entre ambos.
Cuando se trata de las relaciones sexuales, muchas esposas se ensimisman en sus “derechos”, utilizando esta palabra siempre para ceder o negarse. Sin embargo, el matrimonio es también una relación de responsabilidad y oportunidad. En él, ambos socios tienen la oportunidad de dar. Considero que son muy pocas las esposas que se dan cuenta del poder que tienen para conservar a sus esposos a su lado física, emocional y aun espiritualmente. Por otro lado, me parece que muy pocas son las mujeres que perciben el grado de frustración y frialdad que sienten sus maridos cuando ellas se muestran indiferentes a sus necesidades e intereses. Creo firmemente que un Padre Celestial sabio y amoroso le ha dado a la mujer la capacidad de lograr unidad con su marido (véase Génesis 2:24). La clave de todo es la caridad, esa ausencia de egoísmo. A medida que ella se proponga satisfacer las necesidades de su esposo, su matrimonio mejorará indiscutiblemente.
El élder Parley P. Pratt dijo en una ocasión: “Nuestros afectos naturales fueron puestos dentro de nosotros por el Espíritu de Dios para un propósito sabio; y son las fuerzas que motivan nuestra vida y felicidad—son ese vínculo que une a toda la sociedad virtuosa y celestial.“El hecho es que Dios hizo al hombre, varón y hembra los creó; luego plantó en su corazón esos sentimientos afectuosos cuyo objeto es el de cimentar su felicidad y unión.” (Parker Pratt Robison, ed., Writings of Parley Parker Pratt, Salt Lake City: Deseret News Press, 1952, págs. 52-53; véase también Fundamentos para el matrimonio en el templo, 1980, pág. 38.) Conforme los cónyuges aprendan a dar de sí mismos bondadosamente y a comprender las verdaderas necesidades y deseos mutuos, crecerá este afecto natural hasta que en verdad logren “cimentar su felicidad y unión”.
Por Brent A. Barlow. Liahona de Junio de 1987, páginas 27 -32

Juegos para niños

Excelente recurso para los niños pequeños aunque esta en ingles es facil de comprender (debemos de aprender ingles). Este articulo fue publicado por nuestro amigo Matias Munives en su blog: El Rincon Sud
En esta nueva entrada les presento un sitio muy divertido referido a El Libro de Mormón, en este sitio podemos encontrar juegos, caricaturas, dibujos animados y otros recursos muy interesantes referidos a este libro.El sitio está diseñado bajo plataforma Flash, lo que le brinda una animación muy especial y entretenida. Una desventaja para los navegantes de habla hispana es que la página está en inglés, pero a pesar de ello se puede navegar tranquilmente ya que no hay mucho texto para leer.Una vez en el sitio podemos jugar de manera online, también ver dibujos animados, descargar caricaturas, wallpapers y banners y además comprar productos referidos al sitio.Los invito a todos a visitar este sitio que he encontrado y que realmente es muy atractivo, espero que puedan disfrutarlo.
Visitá: BomToons (encontraras juegos y caricaturas)

Los Artículos de Fe

Matrimonios misioneros: Una época para servir

Élder Robert D. Hales

Del Quórum de los Doce Apóstoles
“Es apropiado para un matrimonio maduro o para una hermana mayor indicar a sus líderes del sacerdocio que están dispuestos a servir en una misión y que están en condiciones de hacerlo. Les insto a que lo hagan”.
Siento la profunda responsabilidad de hablarles hoy sobre una seria necesidad que existe en la Iglesia. Mi mayor esperanza es que a medida que hable, el Espíritu Santo conmueva los corazones y en alguna parte uno o dos cónyuges miren a su compañero o compañera y surja el momento de la verdad. Hablaré de la urgente necesidad de que más matrimonios maduros presten servicio en el campo misional. Deseamos expresar nuestro agradecimiento por todos los matrimonios valientes que sirven en la actualidad, por los que han servido y por los que aún servirán.
En la sección 93 de Doctrina y Convenios el Señor reprende a las Autoridades Generales presidentes de la Iglesia diciendo: “. . .yo os he mandado criar a vuestros hijos en la luz y la verdad.
“Y ahora te doy un mandamiento: Si quieres verte libre, has de poner tu propia casa en orden” (D. y C. 93:40, 43).
¿Cuál es la mejor forma de enseñar a nuestros hijos, y a nuestros nietos, luz y verdad? ¿Cuál es la forma más importante de poner en orden a nuestra familia, tanto a la inmediata como a la extensa? ¿Es posible que en asuntos espirituales nuestro ejemplo hable más fuerte que nuestras palabras? El matrimonio en el templo, la oración familiar, el estudio de las Escrituras y la noche de hogar para la familia son de vital importancia. Pero existe otra dimensión: la dimensión del servicio. Si estamos dispuestos a dejar a nuestros seres queridos para servir en el campo misional, los bendeciremos con un legado que les enseñará e inspirará durante generaciones.
Para mí es significativo el que, después de mandar a las Autoridades Generales a que enseñaran luz y verdad a sus hijos y pusieran en orden a sus familias, de inmediato el Señor los llamó a prestar servicio misional. “Ahora os digo, mis amigos, emprenda su viaje con rapidez mi siervo Sidney Rigdon, y también proclame. . . el evangelio de salvación. . .” (D. y C. 93:51).

"Venido de Dios como maestro"

Élder Jeffrey R. Holland

del Quórum de los Doce Apóstoles
“Debemos dar ímpetu a la buena enseñanza y darle un lugar preeminente en la Iglesia, en el hogar, desde el púlpito, en nuestras reuniones administrativas y por cierto en el salón de clases”.
Cuando Nicodemo acudió a Jesús en los primeros días del ministerio del Salvador, habló en nombre de todos nosotros cuando dijo: “Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro”
1.
Cristo fue, por cierto, mucho más que un maestro; Él era el Hijo mismo de Dios, el Santo del plan eterno del Evangelio, el Salvador y el Redentor del mundo.
Sin embargo, Nicodemo estaba empezando de la misma manera que ustedes y yo lo hicimos, de la forma que lo hace cualquier niño, joven o nuevo converso: al reconocer y responder a un maestro emotivo que nos llega a los sentimientos más profundos del corazón.
En meses recientes, el presidente Gordon B. Hinckley nos ha exhortado a retener a nuestros miembros en la Iglesia, en especial al nuevo converso. Al extender este llamado, el presidente Hinckley nos hizo presente que para permanecer firmes en la fe todos necesitamos por lo menos tres cosas: un amigo, una responsabilidad y el ser nutridos “por la buena palabra de Dios”
2.
La enseñanza inspirada, tanto en el hogar como en la Iglesia, sirve para proporcionar este elemento básico del ser nutridos “por la buena palabra de Dios”. Estamos tan agradecidos por todos aquellos que imparten enseñanza. Los amamos y los apreciamos más de lo que nos es posible expresar. Confiamos mucho en ustedes. El enseñar con eficacia y el sentir que se está surtiendo efecto es en verdad una tarea muy difícil; pero vale la pena. No hay “llamamiento más importante”
3 que podamos recibir. Por cierto que en todas partes existe la oportunidad de magnificar ese llamamiento; la necesidad de que se lleve a cabo es eterna. Padres, madres, hermanos, amigos, misioneros, maestros orientadores y maestras visitantes, líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares, maestros de clase, cada uno es, a su propia manera, “venido de Dios” para nuestra instrucción y nuestra salvación. En esta Iglesia, es casi imposible encontrar a alguien que no sea un cierto tipo de guía para con los miembros del rebaño. No es de extrañar que Pablo escribiera en sus epístolas: “. . .puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros. . .”4.
Leer más …
http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-16-11,00.html

Nuestro deber sagrado de honrar a la mujer

Élder Russell M. Nelson

del Quórum de los Doce Apóstoles“Den gracias al Señor por estas hermanas que, al igual que nuestro Padre Celestial, nos aman no sólo por lo que somos, sino por lo que podemos llegar a ser”.
Es un gozo estar con ustedes esta noche, hermanos, y es maravilloso ver a tantos jóvenes con sus padres. Nos reunimos porque tenemos el deseo de dar oído a las palabras de los líderes de la Iglesia; pero esta congregación es especial. No veo a ninguna madre. Ninguno de nosotros podría haber estado aquí sin una madre; sin embargo, aquí estamos todos, sin nuestras madres.
Esta noche yo vine con un hijo, con yernos y con nietos. ¿Dónde están sus madres? ¡Reunidas en la cocina de nuestro hogar! ¿Qué están haciendo? Están haciendo rosquillas caseras, y cuando regresemos nos deleitaremos con esas rosquillas. Mientras las disfrutemos, esas madres, hermanas e hijas escucharán con atención mientras cada uno de nosotros habla de las cosas que aprendió esta noche. Es una hermosa tradición familiar que simboliza el hecho de que todo lo que aprendamos y hagamos como poseedores del sacerdocio debe bendecir a nuestra familia
1.
Hablemos de nuestras dignas y maravillosas hermanas, en particular de nuestras madres, y consideremos el deber sagrado que tenemos de honrarlas.
Cuando yo era un joven estudiante universitario, uno de mis compañeros nos rogó con urgencia a un grupo de nosotros, sus amigos Santos de los Últimos Días, que donáramos sangre para su madre que estaba sangrando profusamente. Fuimos directamente al hospital para que nos clasificaran la sangre. Nunca olvidaré el impacto que sentimos cuando se nos dijo que uno de los donantes quedaba descalificado porque la prueba de sangre que le habían hecho había resultado positiva de una enfermedad venérea. ¡Esa sangre infectada era la de él! Felizmente su madre sobrevivió, pero jamás olvidaré el gran dolor de él. Sufrió la culpa de saber que su inmoralidad personal lo había descalificado para brindar la ayuda necesaria a su madre, y que había sido el causante de más angustia para ella. Aprendí una gran lección: Si alguien deshonra los mandamientos de Dios, deshonra a su madre; y si alguien deshonra a su madre, deshonra los mandamientos de Dios
2.
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Amigos: Una sección para niños

Un excelente recurso del Sitio Oficial de la Iglesia del Área Sudamérica Sur.Encontrarán historias de los presidentes de la Iglesia, láminas para pintar con posibilidad de imprimir en A4, fotos de clases de la Primaria y la letra y música de los himnos de los niños para que los canten en su casa.

¡Ahora puede escucharnos!

Gracias a sonowebs ahora puede escucharnos, si tienes familiares, amigos o conoces a personas con problemas visuales pasales la voz y dales nuestra direccion electronica.

LA COMUNICACIÓN ESPIRITUAL

POR EL ÉLDER RICHARD G. SCOTT
DEL QUÓRUM DE LOS DOCE APÓSTOLES
En Principles of the Gospel in Practice, Sperry Symposium 1985, (1985), pág.6.
Cuando recibí por primera vez asignaciones de la Iglesia, que incluían aconsejar y capacitar a otras personas, tuve muchos deseos de compartir experiencias personales que consideraba que tendrían alguna aplicación en la vida de ellas. Ese impulso de compartir se basaba en un sincero deseo de ayudar. A medida que ganaba experiencia, cuando alguien venía pidiendo ayuda o consejo, parecía que tenía una lista de experiencias de mi propia vida o lecciones que había aprendido de otra gente que deseaba compartir con esa persona. Eso lo hacía con gran sinceridad
y deseo de ayudar.
Con el transcurso de los años, me doy cuenta de que me siento menos inspirado a ayudar a las personas con lo que yo he aprendido; en cambio, me siento muy motivado a compartir con ellas cómo aprendí esas lecciones. Muchas de esas lecciones me conmovieron profundamente y moldearon mi vida, pero me di cuenta de que la guía, el entendimiento, la claridad y la experiencia más atesorada vienen directamente del Señor por medio del Espíritu Santo.

Cadena de Buena Voluntad

Musica y palabras de Inspiración con el Coro del Tabernaculo Mormon
Transmision numero 4096(Domingo 09 de Marzo del 2008)

Un acto de bondad normalmente guía a otro y a otro. No hace mucho, una persona se encontraba esperando su orden para llevar en su auto, cuando el conductor del coche de atrás, impacientemente y con prisa, comenzó a sonar la bocina y a gritar al hombre que se apurara. El conductor que estaba en la ventanilla de espera pudo haber reaccionado con enojo o malicia y quien sabe donde hubiese acabado esta confrontación.En lugar de eso, el hombre escogió responder con el más inesperado acto de bondad. Este conductor le dio al empleado que le atendía en la ventanilla el dinero que cubría el gasto del hombre que esperaba detrás de él, en la línea de espera.Cuando el impaciente conductor se dio cuenta que el conductor que estaba enfrente de él había pagado su cuenta, decidió hacer lo mismo pagando la cuenta del cliente que esperaba detrás de él en la línea. El resultado de este incidente fue una cadena de buena voluntad que continuo durante el día. Aun que algunos pensaban que era una broma, todos fueron grandemente sorprendidos y la mayoría reacciono con bondad pagando la orden de aquellos que estaban de tres de ellos. Y todo comenzó por causa de un cliente que decidió responder con bondad.Cada día tenemos la oportunidad de escoger ser bondadosos. En lugar de reaccionar con enojo, tomando la ofensiva o responder de manera hiriente, podemos tratar de ser de ayuda. En lugar de ser cortantes, podemos hacer lo mejor que podamos por ser mejor. Al grado que pensamos en otros y respondemos con bondad, a veces cosas mágicas suceden, cosas que bendicen a ambos, tanto el que da como el que la recibe.Así que hoy, haz una acción inesperada. En lugar de enojarte, levántate y haz algo que ayude a alguien más. Pasa a otros algo de bondad y bendice así, otras vidas. Al grado que lo hagas llegaras a conocer el verdadero gozo, gozo que viene de un corazón a otro sin fin.
Transcripcion copiada de InfoSud.com y retocada en Montevideomormon.com

Tu Papel Esencial en Estos Tiempos

Mary Ellen SmootPor medio de cosas pequeñas y sencillas se realizan grandes cosas.—Alma 37:6Mis queridas hermanas, hemos compartido momentos muy significativos durante esta conferencia. ¿Se dan cuenta ustedes de lo magníficas que son y cuánto aportan a esta iglesia? Estoy agradecida de estar aquí con ustedes, y de poder examinar juntas nuestro papel esencial como miembros de esta gran igelsia y como hermanas de la Sociedad de Socorro.
Me pregunto si a veces no subestimamos la influencia que ejercemos y el efecto positivo que tenemos cada una de nosotras en el hogar, en la familia, en el barrio, en la comunidad, aun en el mundo. Había una anciana de noventa años de edad que dio oído al Espíritu y sabía que de alguna manera, a pesar de estar casi ciega, podía hacer algo para ayudar; las hermanas de la Sociedad de Socorro de un barrio que encontraron la forma de ayudar a algunos niños a quienes jamás conocerán; y la mujer que siguió el ejemplo del Salvador y extendió la mano para ayudar a otra.
Es esencial que siempre tengamos en cuenta al individuo. Como dijo el Presidente Gordon B. Hinckley, “Estamos llegando a ser una gran sociedad global. Pero nuestro interés y nuestra preocupación siempre debe ser el individuo. Cada miembro de esta iglesia es un hombre o una mujer, un niño o una niña individual” (Gordon B. Hinckley, Ensign, May 1995, p.52).
Como madre yo aprendí este principio de la importancia del individuo. Pasé muchas tardes en los partidos de béisbol de mi hijo. Me la pasaba conversando con las otras madres; pero cuando le tocaba a mi hijo batear, yo dejaba de charlar y fijaba toda mi atención en él.
En aquellos momentos era su turno para lucir, su oportunidad para hacer una jugada, y en aquellos momentos el equipo dependía de él. A veces le tocaba caminar a primera base, a veces ponchaba, a veces bateaba y corría a primera base, y de vez en cuando hacía un home run. Cada turno con el bate le dio oportunidad de aprender, de cambiar, de mejorar. Cada turno le dio una nueva oportunidad de influir en el resultado del partido. Su contribución individual era esencial para el éxito del equipo. El participar le ayudó a progresar; sin embargo, cada vez que a él le tocó batear yo aguanté la respiración y esperé lo mejor.
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Arrepintámonos de nuestro egoísmo (D. y C. 56:8)

Élder Neal A. Maxwell del Quórum de los Doce Apóstoles

“La mansedumbre es la verdadera cura, pues no se limita a disimular el egoísmo, ¡lo disuelve!”En mayor o menor grado, todos luchamos con el egoísmo. Puesto que es tan común, ¿por qué preocuparnos por el egoísmo, de todos modos? Porque el egoísmo es, en realidad, autodestrucción en cámara lenta. No es de extrañar que el profeta José Smith haya exhortado, diciendo: “. . .no sólo se debe sepultar todo sentimiento egoísta, sino aniquilarse” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 213). ¡De ahí que la meta sea la aniquilación, no la moderación!El egoísmo naciente, por ejemplo, ha circunscrito en cifras a algunos que buscan disipar su vacío con sensaciones. Pero, en la aritmética de los apetitos, cualquier cosa que se multiplique por cero sigue siendo cero. Cada ataque de egoísmo nos reduce el universo en proporción directa al disminuirnos la percepción o el interés que tengamos por los demás. A pesar de su fanfarronería superficial y mundana, ese individualismo desmedido es, en realidad, provincial, como si los peces de una pecera se felicitaran entre sí por su autosuficiencia olvidando que dependen de la comida que les ponen y de los cambios del agua.Hace mucho tiempo, se necesitó un Copérnico para explicar a un mundo provincial que este planeta no era el centro del universo. Algunos egoístas modernos necesitan un Copérnico que les recuerde que ellos no son tampoco el centro del universo.Las primeras y conocidas formas de egoísmo que se presentan son: elevarse a sí mismo perjudicando a otros; reclamar o exagerar un crédito inmerecido; alegrarse cuando los demás yerran; disgustarse por los éxitos justos de otros; preferir la reivindicación pública a la reconciliación privada; y aprovecharse “de alguno por causa de sus palabras” (2 Nefi 28:8).Al concentrarse en sí misma, a la persona egoísta le es fácil hablar falso testimonio, hurtar y codiciar, puesto que no se le debe negar nada. No es de extrañar que sea tan fácil para los gobiernos satisfacer los apetitos del hombre natural, especialmente si el ritmo de la sociedad continúa inalterable, al mismo tiempo que le aseguran que su tendencia permisiva es permisible.Asimismo, el egoísmo nos hace descorteses, despreciativos y egocéntricos, mientras privamos a otros de los bienes, el encomio y el reconocimiento necesarios al pasar junto a ellos egoístamente sin hacerles caso. (Véase Mormón 8:39.) Después vienen la grosería, la brusquedad y los empujones.En contraste con la senda del egoísmo, en el camino estrecho y angosto no hay lugar para la violencia. No habrá abuso del cónyuge ni de los hijos “cuando hay amor” abnegado en el hogar. Más aún, la abnegación se cultiva mejor en el huerto familiar, y la ejecución diligente de las responsabilidades aparentemente comunes de la Iglesia nos puede ayudar aún más a vencer el egoísmo. Los abnegados son también más libres. Como lo dijo el escritor G. K. Chesterton, si nos es posible interesarnos en los demás aun cuando ellos no se interesen en nosotros, nos encontraremos “bajo un cielo más claro y en una calle llena de espléndidos extraños” (Orthodoxy, 1959, pág. 21).
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Otra vez las visitas!!

Como un rito que queremos demorar en nuestras vidas, la tarea de maestras visitantes puede parecernos una carga más que una bendición y “sufrirla” más que “disfrutarla”. Nuestra responsabilidad adquirida ni bien cumplimos los 18, es la de velar por nuestras hermanas en la fe, pero más de una vez perdemos el objetivo de esta tarea tan especial al dejar que nuestros pensamientos egoístas nos debiliten.Pareciera ser que una vez que fijamos la fecha de salida con nuestra compañera, ese día suceden todas nuestras desgracias. Nos duele la espalda, perdimos “el papelito” con las direcciones, el sol es abrasador o la lluvia amenaza con convertirse en ciclón. Nadie en la familia encuentra la Liahona y vaya una a saber en dónde dejamos los anteojos. ¡Es imposible salir hoy!Pero el calmante surte efecto, nuestra compañera no perdió su “papelito” (lo pegó en su Libro de Mormón).
Encontramos un sombrero para el sol y la amenaza de ciclón duró una cuantas nubes pasajeras. La Liahona aparece en el baño y nuestros anteojos estaban en donde los dejamos, arriba de algún lugar. Una vez que nos encontramos con nuestra compañera comienza un paseo en el cual, al principio, cuesta “romper el hielo”. Pero sólo sucede los primeros meses. Pues de ahí en adelante cuando vencemos la timidez, puede pasarnos algo peor: darnos cuenta que nos perdimos porque de tanto hablar doblamos en la esquina equivocada.“Cada familia es un mundo” dice el refrán. Y como sabemos que hay innumerables mundos, a veces la situación se nos presenta complicada.
Afortunadamente no somos psicólogas ni terapeutas y nuestra función es ayudar a ver, alentar a vivir el evangelio y llevar una luz que permita comprender que todas somos hijas de Dios. El compartir el mensaje sería el medio para permitirle a una mujer expresar sus reflexiones con respecto a su vida como hija del convenio, para impulsar su testimonio personal y para alentarla a seguir sin desmayar. Cuando mi abuela llegó a Bs. As. desde Rosario, pasó a formar parte de la Rama White. Por circunstancias personales durante algún tiempo ella sólo pudo mantener su contacto con la Iglesia por medio de sus Maestras Visitantes que cada semana compartían lo aprendido en la Escuela Dominical, además de orar por ella. Pasaron muchos años (más de 60) y, sin embargo, mi abuela las recordaba con emoción porque mantuvieron viva la llama de su testimonio muchos meses, y con agradecimiento porque ellas caminaban más de 40 cuadras hasta su casa.
Pero no siempre las visitas resultan como de manual. Dejar el mensaje del mes queda relegado por la necesidad del momento. A veces salen cosas que no planeamos y terminamos preparando una cena, explicando un trámite jubilatorio, haciendo una tarea de la escuela, escribiendo con letra muy grande números de teléfono o buscando por más de media hora un gato que después la hermana recordó haberlo perdido como cuatro meses atrás. Sin embargo estamos siguiendo el ejemplo del Salvador sirviendo a Sus hijos. Al principio nos sentimos incapaces por no recordar el nombre del esposo fallecido o el último tratamiento médico de una hija de nuestra visita. Nos preocupamos por estar atentas a los cumpleaños y eventos especiales y como no tenemos habilidad artística nos vemos buscando el mejor brote del rosal para ofrecer como regalo. Sin darnos cuenta, con el transcurso del tiempo ya no necesitamos “el papelito de las M.V.” porque aprendimos a escuchar la suave voz del Espíritu que con firmeza nos persuade a llamar por teléfono o a darnos una vuelta con nuestra compañera por al casa de la hermana angustiada, dolida o sola.
Este video está en inglés, pero las imágenes de los distintos casos de visitas que podemos llegar a hacer, hablan por sí solas.
Estamos dispuestas a pasar una noche en vela en el hospital acompañando a nuestra hermana operada. O nos sorprendemos porque hicimos más canelones de los necesarios para la familia con una madre en cama.Como muchas cosas en la vida, sólo podemos disfrutar de algo cuando lo probamos. Los frutos del Espíritu requieren de deseo personal sumado a la acción. A veces pienso que la cuarta generación de descendientes de mi abuela, también tiene que agradecer a esas hermanas que velaron por ella. Sus ejemplos la convirtieron en una maestra visitante coleccionista de historias que compartió con su familia siempre que pudo.¿Nos gustaría tener una colección de experiencias personales para relatarles a nuestros nietos?Entonces empecemos a vivirlas al compartir el mensaje del Evangelio con nuestras hermanas, cada mes aunque la lluvia pertinaz nos moje los zapatos.

Por Karina Michalek de Salvioli. Publicado en Estilo SUD

Primer llamamiento, el desafío de todos

Por Karina Michalek de Salvioli
Cuando conocemos el evangelio nos maravillamos al ver como las personas se enseñan unas a otras. Tenemos la leve sospecha que tanto discursantes como maestros tienen una formación académica por detrás.Pero al poco tiempo de bautizarnos el misterio se devela: salvo honrosas excepciones nadie es maestro de profesión. Entonces deducimos que los muchos años como miembros de la iglesia permiten a las personas aprender los principios del evangelio lo suficientemente bien como para sentirse capaces de enseñar.Aceptamos gustosos convertirnos en Maestros Orientadores o Maestras Visitantes, porque en cierta forma nos recuerda a los misioneros que nos predicaron. Aunque el temor y los nervios nos traben el habla, estamos dando los primeros pasos en la enseñanza.Pero toda nuestra teoría se desvanece cuando el obispo nos llama para tener una entrevista.
Sin tener idea del por qué de dicha entrevista, entramos al obispado con una gran sonrisa que va diluyéndose lentamente cuando escuchamos: “…hemos sentido, luego de orar, que el Señor desea que usted sirva en Su reino como maestro de la clase de…”.Ahí se nos para la respiración, lo que provoca que en nuestra mente se agolpen todo tipo de pensamientos:
¿Yo, un maestro? Pero si en los exámenes orales bajaba como 5 kilos de tanto sudar por los nervios!!
¡Cómo voy a darle una clase al hermano Tal si él tiene años en la Iglesia! ¿qué le puedo enseñar?
¿Maestra de niños?¡Pero si me alegro más cuando los nietos se van que cuando llegan de visita!
Pero… el Señor pensó en mí… ¡es maravilloso!
¿Cómo funciona la inspiración?
¿A qué se refiere el obispo con “el Espíritu le guiará”?
¿Será verdad que recibiré revelación personal para saber cómo enseñar?
Salimos del obispado diciendo gracias sin estar muy seguros de por qué estamos agradecidos y aferrándonos al manual cual tabla de salvación. Esa primera semana leemos todo el material recibido. Oramos pidiendo claridad mental. Nos dedicamos a “escudriñar” las escrituras. Y cuando creemos que aplacamos nuestra ansiedad, pensamos: “¿y si cuando hacen el sostenimiento alguien levanta la mano en contra?”Pero eso no sucede. Al finalizar la reunión muchos se nos acercan para felicitarnos. Todos, sin excepción, nos cuentan de sus nervios al recibir su primer llamamiento, pero con emoción comparten cómo les sirvió para fortalecer sus testimonios. Nos dan palabras de aliento y comprendemos que no seremos los únicos. Cuando nos apartan, emocionados escuchamos y guardamos esas palabras en nuestro corazón.A veces sucede que el líder presidente de la organización nos dedica el tiempo suficiente para explicarnos la dinámica del llamamiento. Y si eso no sucede tomamos valor y pedimos ayuda al que tenga cara de buen amigo.
Llega el gran día y sólo pensamos en que lo mejor que podría pasarnos es intoxicarnos con el desayuno; que el colectivo que nos lleva a la capilla equivoque el camino; que un tornado nos arrebate de la tierra; o que venga algún jinete del Apocalipsis y nos invite a cabalgar con él.Con una oración en nuestras mentes enfrentamos el desafío, sin saber que muchos también orarán con y por nosotros.Con el tiempo, apenas guardamos recuerdo de nuestra primera clase. Es muy probable que no recordemos qué enseñamos ni quienes estaban presentes. Al desarrollar el don que nos fue conferido al ser apartados, empezamos a coleccionar experiencias que corroboran la escritura de Doctrina y Convenios 50:22: ”el que la predica y el que la recibe se comprenden el uno al otro, y ambos son edificados y se regocijan juntamente”.Las “tormentas” que puedan hacernos naufragar en medio de una clase se convierten en experiencias que nos permiten “entregarnos en los brazos de Señor” para salir a flote.
Vemos en otros a “rescatistas” que saben por experiencia propia y nos tienden una mano.Descubrimos que las alabanzas de los hombres no son nada cuando escuchamos que la clase fue la respuesta a la oración de alguien. O cuando un niño lamentó nuestra ausencia y nos entrega un papel arrugado y pegoteado con caramelo en donde nos vemos reflejados con una enorme cabeza llena de rulos que ocupan toda la hoja y una sonrisa de oreja a oreja (que también dibujó con aros gigantes). Empezamos a disfrutar de los frutos del Espíritu al ver a un hombre que viene solo a la capilla, derramar lágrimas en medio de una cita, y que sólo puede decirnos “gracias”, comprendiendo lo que es la comunicación espiritual. Cuando vemos el ejemplo del Salvador sentimos más humildad al ver que Él desea que lo sigamos. Él es nuestra mejor ayuda para saber qué hacer. Sus métodos de enseñanza reflejan un amor sincero por todos sus “alumnos”. Y nosotros también somos uno de ellos, por lo tanto pedir guía divina para cumplir con nuestra responsabilidad pasa a ser el mejor método para preparar una clase.Pasará el tiempo y seremos nosotros quienes alentemos a los conversos en su primer llamamiento. Es la mejor manera de agradecerle al Padre las bendiciones que tuvimos por ser fieles y vencer nuestros temores.
Nuestro primer llamamiento se convertirá en una fuente de anécdotas que realmente fortalecerán nuestra fe. Estaremos así llenando un poco más nuestro traje de discípulos de Cristo al seguir su ejemplo ayudando y acompañando a aquel que recibe su primera asignación en la Iglesia.
Publicado en Estilo SUD

La autenticidad

Excelente articulo publicado por Galosito
En un reciente espectáculo el auditorio quedó perplejo ante la ilusión creada por el mago, mas que simplemente sacar un conejo de su sombrero, hacía aparecer flores, palomas y hasta personas de en medio de la nada para después hacerlos desaparecer, los presentes no podrían creer lo que sus ojos veían y al final del espectáculo alguien comentó: “uno sabe que no es cierto pero sí que parece real!”. Las cosas no siempre son lo parecen ser, tanto en los espectáculos de magia como con la gente. A menudo la conducta aparenta ser genuina, lo que en realidad no lo es, mucho tiempo y dinero se dedican para fabricar una buena reputación aún cuando no exista un comportamiento virtuoso que lo acompañe. Abraham Lincon declaró: “ La virtud es como un árbol y la reputación es su sombra, la sombra es lo que pensamos que es, pero el árbol es la realidad”. Nuestra vida puede ser mas feliz cuando prestamos menos atención a las apariencias y nos concentramos en la realidad.La autenticidad es esencial en las relaciones humanas. Cualquiera puede profesar sentir amor pero nunca significará tanto como una dulce y sincera manifestación de amor. Los amigos por conveniencia son fáciles de encontrar pero aquellos en los que realmente podemos confiar bien vale la pena buscarlos. Nunca una dadiva fingida igualará un acto de sincera bondad; así como el árbol difiere de la sombra, también lo autentico difiere de lo falso. No hay magia tan magnifica como lo que irradia una persona genuinamente bondadosa. Cuando hallamos a alguien auténtico y verídico habremos hallado el tesoro mas grande que hay.
Publicado en:
http://www.laespadadelaban.org/blog/?p=490

El Albedrío y la ira

Élder Lynn Grant Robbins
de los Setenta

“Una parte de la astucia de esta estrategia [de Satanás] es separar la ira del albedrío, haciéndonos creer que somos víctimas de una emoción que no podemos controlar”.
“Una familia Dios me dio; la amo de verdad”. Ésa es la esperanza de todo niño expresada en las palabras de uno de nuestros himnos (Himnos, Nº 195; cursiva agregada).En la Proclamación sobre la familia aprendemos que “la familia es la parte central del plan del Creador. . .” y que “el esposo y la esposa tienen la solemne responsabilidad de amarse y cuidarse el uno al otro. . .” y “. . .la responsabilidad sagrada de educar a sus hijos dentro del amor y la rectitud. . .” (La familia: Una proclamación para el mundo, Liahona, junio de 1996, págs. 10­11).La familia también es el objetivo principal de Satanás, quien está haciéndole la guerra. Uno de sus planes astutos e ingeniosos es filtrarse detrás de las líneas enemigas y llegar a nuestro hogar y a nuestra vida.Él daña y a menudo destruye a la familia dentro de las paredes de su propio hogar; su estrategia es incitar a la ira a los miembros de la familia entre sí. Satanás es el “padre de la contención y él irrita el corazón de los hombres, para que contiendan con ira, unos con otros” (3 Nefi 11:29; cursiva agregada). El verbo “irritar” se podría poner en una receta para un desastre: Haga calentar los ánimos, mézclelos con palabras bruscas hasta que empiecen a hervir; siga revolviendo hasta que adquieran consistencia; enfríelos; deje enfriar los sentimientos durante varios días; sírvalo helado; tiene para rato.Una parte de la astucia de esta estrategia es separar la ira del albedrío, haciéndonos creer que somos víctimas de una emoción que no podemos controlar. Escuchamos decir “perdí el control”. Perder el control es una elección interesante de palabras que han llegado a ser comunes. “Perder algo” implica “involuntariamente”, “en forma accidental”, “sin querer”, “no responsables”, descuidados, quizás, pero “no responsables”.”Me hizo enojar”. Ésta es otra frase que escuchamos y que también implica falta de control o de albedrío; es un mito que se debe refutar. Nadie nos hace enojar. Otras personas no nos hacen enojar. No hay fuerza de por medio. El enojarse es una elección consciente, es una decisión. ¡Nosotros elegimos!A los que dicen: “No pude refrenarme”, el autor William Wilbanks responde: “Absurdo”.”La agresión. . . reprimir el enojo, hablar de él, gritar y vociferar” son todas estrategias aprendidas al tratar con el enojo. “Nosotros elegimos la que ha probado ser eficaz en el pasado. ¿Han notado que rara vez perdemos el control cuando nos frustra nuestro jefe, pero cuán a menudo lo hacemos cuando nos molestan amigos y familiares?” (“The New Obscenity”, Reader’s Digest, dic. de 1998, pág. 24; cursiva agregada).

¿Hacemos algo juntos, papá?

Las Noches de Hogar nos brindan una excelente oportunidad para reunir a la familia, enseñar los principios del Evangelio, tratar asuntos familiares, fijar metas y tener actividades conjuntas. Es una tradición SUD en todo el mundo y sus beneficios se pueden ver a corto plazo y valorar mucho más con el paso del tiempo.
Además de este tiempo reservado para la familia, es muy importante para la relación con nuestros hijos tener otro tiempo establecido para una actividad más personal con cada uno ellos: una actividad padre – hijo/a. Las madres usualmente tienen oportunidad de pasar mucho más tiempo con los hijos y este tipo de actividad nos da a nosotros, como padres, la oportunidad de acercarnos más a cada uno de ellos individualmente, conocer en detalle muchas cosas que tal vez no se hablan en grupo, aunque sea el entorno familiar; aprendemos más sobre gustos, inquietudes personales, dudas y la profundidad del pensamiento de ellos. También ellos sabrán más de nosotros en una relación que, sin perder nuestro lugar de padres, con el tiempo se volverá cada vez más estrecha.Es cierto que en un mundo que cada vez nos da más y más oportunidades de ocuparnos puede resultar difícil destinar otro tiempo fijo para nuestros hijos cada semana. Sin embargo, si analizamos el lugar que ellos deben tener entre nuestras prioridades y la responsabilidad que tenemos como patriarcas por cada uno de ellos, es casi seguro que encontraremos tiempo para estas actividades, especialmente después que las hagamos y veamos los resultados.
Una complicación podría aparecer cuando son muchos los hijos y no alcanzan las semanas para tener por lo menos una al mes. Allí tendremos que usar la imaginación para conformar a todos, porque seguramente no querrán esperar tanto tiempo hasta que les vuelva a llegar el turno. Nuestro objetivo principal debe ser que ellos disfruten de la actividad y debemos asegurarnos de mostrarles que nosotros también lo estamos haciendo y que la cita no es por compromiso u obligación. Podemos estar cansados, pero igual, como cuando asistimos gustosos a compromisos con nuestros amigos, estamos entusiasmados por el tiempo y la experiencia que vamos a vivir a solas con ellos. Estas citas no tienen un formato fijo para considerarlas como tal, y podemos usar toda nuestra creatividad e inspiración para adaptarlas a nuestras posibilidades. Lo que realmente importa es el objetivo y no la forma.Algunas sugerencias que se pueden tener en cuenta

El Camino Angosto

Por el élder Sterling W. Sill
Uno de los secretos más importantes de la feliz habilidad para dirigir, bien sea en la Iglesia o cualquier otro lugar, se ha expresado adecuadamente en la bien conocida afirmación de Jesús: “Entrad por la puerta estrecha… porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”. (Mateo 7:13-14)Se reconoce que todos desean ser felices y lograr el éxito; y sin embargo, cuántas son las personas de nobles ideales y ambiciones finas que llegan a un destino indeseable e imprevisto. Se debe a que el camino por el cual llegamos al éxito y la felicidad es tan angosto, que la mayor parte de las personas no pueden permanecer dentro de sus confines por mucho tiempo. Las tendencias naturales de la gente demandan un camino más amplio del que permite el éxito verdadero. Es más fácil andar por un camino ancho; hay más lugar en él para desvíos y rodeos. El camino ancho no limita a uno a pensar rectamente ni a disciplinarse.Existe en nosotros la tendencia de querer más laxitud de la que podemos hallar en un camino angosto. ¿Hemos oído alguna vez de alguien que se haya desviado del camino angosto en ángulo recto? El fracaso empieza simplemente por querer hacer más ancho el camino. Nuestras inclinaciones nos incitan con tanta frecuencia a que exploremos los caminos laterales que nunca nos conducen a donde deseamos ir.El viajero común desperdicia mucho tiempo del que debe, en desviaciones y callejones sin salida. Hay miles de caminos que conducen a todo destino concebible. Algunos son fáciles y agradables porque no tienen muchas restricciones. Son de amplitud suficiente para permitir muchas clases de actividades incompatibles con el éxito.En nuestro viaje hacia el éxito, deben considerarse muchas cosas. Un objetivo noble es importante; una ambición digna es loable; el gran entusiasmo es útil. No obstante, también debemos considerar con cuidado el camino por el cual vamos a transitar. Se llega a toda gran realización, sea intelectual, social, física, espiritual o económica, por el camino angosto precisamente de acuerdo con el significado que Jesús aplicó a este término.Por ejemplo, sabemos que la concentración es importante para lograr el éxito. Cuando se le preguntó a William Gladstone, el destacado político inglés, el secreto de su feliz carrera, su respuesta fue una sola palabra: “Concentración”. Emerson dijo la misma cosa. A eso se estaba refiriendo Jesús cuando manifestó: “…si tu ojo fuere bueno…” (Mateo 6:22) “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”. (Santiago 1; también 4:8)La concentración no es una ancha carretera y se adquiere limitando el capo de acción, ampliando la visión, descartando las distracciones y enfocando la mente.El viajero común desperdicia mucho tiempo del que debe, en desviaciones y callejones sin salida.La decisión es otro de los componentes importantes del éxito, pero también es angosta. La decisión constituye la puerta y la actuación es la vía. Debemos resolvernos, en lo que respecta a determinada cosa, entonces enfocar nuestra atención y guiarnos por la brújula, no por nuestros caprichos. Si uno desea ser preciso y exacto, debe abandonar la indeterminación y la generalidad. El éxito requiere que lleguemos a una determinación; que establezcamos nuestras normas. Debe restringirse la laxitud y eliminarse las cosas que no concuerdan.La autodisciplina es también estrecha. Consideremos, por ejemplo, las personas que padecen de obesidad o gordura. El principio que está causando su problema es el camino ancho. Si se va a rebajar de peso, sencillamente quiere decir ceñirse a un camino más angosto. Será menester proscribir ciertas cosas, imponer restricciones, limitar la cantidad de alimentos, refrenar con más severidad el apetito. Cuanto mayor sea la reducción deseada, tanto más angosto debe ser el camino.En la Palabra de Sabiduría el Señor no hizo más que estrechar el camino que conduce a la salud, prohibiendo el uso de ciertas cosas. Los millones de alcohólicos que hay en todo el mundo eran gente sin ese vicio en otro tiempo. Ninguno de ellos intencionalmente se encaminó hacia el terrible lugar donde fue a parar. Probablemente tenían nobles ideales y buenas intenciones. Ciertamente querían llevar vidas felices, útiles y respetables. Cayeron en error sólo porque quisieron hacer demasiado extenso su camino.Es el torrente de cauce angosto y profundo el que tiene fuerza para abrirse paso entre la montaña.¡Con cuánta frecuencia tenemos en nuestras mentes grandes propósitos y nobles ideales precisamente en el momento que nuestras manos buscan las cosas prohibidas y nuestros pies nos llevan por el ancho camino que nos conduce a la destrucción!Algunas personas se hacen llamar “liberales”. Pero con frecuencia amplían sus pensamientos a tal grado que se introducen en su programa muchas cosas indeseables. Nos valemos de un rasgo interesante llamado tolerancia, que con frecuencia significa ceder terreno. Modificamos y transigimos. La sociedad se ha vuelto tolerante en extremo en lo que respecto al uso del alcohol, la delincuencia, el pecado, el menosprecio de los mandamientos religiosos.Nosotros nos hemos tornado tolerantes hacia las cosas que causan el fracaso, y aun hemos aprendido a ser tolerantes con el propio camino ancho y espacioso. Tenemos la tendencia de creer demasiado en el “desenlace feliz”, sea cual fuere el camino que tomemos. La liberalidad puede compararse a un río sumamente ancho pero de poca profundidad. Es el torrente de cauce angosto y profundo el que tiene fuerza para abrirse paso entre la montaña. Hay algunas organizaciones religiosas que atribuyen poca importancia a la iglesia a la cual uno pertenece o a lo que rehace en ella. Afirman que toda la gente tiene algo de bueno en sí, y que al fin y al cabo todos llegarán al mismo lugar. Oímos decir que no es de mucha importancia lo que creamos o lo que hagamos; y agrada a muchos adoptar un camino muy ancho y espacioso, en el cual puede haber cabida para cualquier cosa.A pesar del concepto que tengamos del Dios de salvación ¿no es interesante observar que el Dios de la naturaleza es muy estrecho? A nivel del mar, el agua hierve a 100 grados, según el termómetro Centígrado, o 212, según el Fahrenheit; pero nunca a 98 o 210 respectivamente. El agua se congela a 0 y 32 grados respectivamente; pero nunca a 2 o 34. El Dios de la ciencia es estricto. Los objetos más pesados que el aire no pueden resistir la atracón de la tierra. No hay excepciones; nos parecerá intransigente en extremo, pero así es.Se puede predecir al minuto la vuelta de un planeta en una órbita de 500 millones de millas. A estos astros no les es dada ninguna laxitud para desviarse.La electricidad es estrecha. La brújula siempre indicará hacia el norte, nunca hacia el oriente o poniente; de modo que la brújula no es muy “liberal”. Las matemáticas son muy rígidas. Dos y dos son cuatro, nunca tres y medio.El que ha pasado por la experiencia de hallarse en medio de una fuerte tormenta, en un avión que tuvo que aterrizar por medio de los instrumentos, ¡cómo ha orado que el corazón del piloto no se desvíe ni un ápice! Un momento de “liberalidad” por parte de él puede resultar en muerte instantánea para todos.La brújula siempre indicará hacia el norteAsí como la ciencia y la naturaleza son estrechas y angostas, en igual manera lo es el evangelio. Por ejemplo, dice: “El que creyere y fuere bautizad, será salvo; más el que no creyere, será condenado.” (Marcos 16:16) “Un Señor, una fe, un bautismo.” (Efesios 4:5)Quizá esto parezca muy estrecho, pero también parece razonable, correcto y seguro. La verdadera habilidad para dirigir es también intransigente. Si hacemos estas cosas, logramos el éxito; si hacemos aquellas, fracasamos. No hay más alternativa y empezamos a fracasar precisamente en el momento en que nos convertimos en demasiado liberales.El elemento principal del éxito en cualquier campo consiste en seguir el camino estrecho. Es la vía de la salvación, la vía del éxito, de la felicidad, de la habilidad para dirigir con éxito, de contener nuestro peso, de dominar nuestra actitud. Es lo contrario del camino que tiene amplitud suficiente para decisiones vagas, pensamientos desenfrenados y actos licenciosos. El camino espacioso y placentero lleva a donde acechan la destrucción y el fracaso.Pensemos en lo angosta que es la vía de la lealtad. Nos ciñe a una devoción definitiva. El éxito y la felicidad en el matrimonio también son un camino recto. Dos personas, de su propia voluntad, se entregan el uno al otro y a nadie más. No están por más tiempo irresponsablemente libres para andar aquí y allá donde el capricho pasajero pueda atraerlos. El matrimonio no es una ancha avenida de tránsito en dos direcciones; tampoco lo es la habilidad para dirigir con éxito, ni la vida. La gloria mayor de una persona consiste en la rectitud de su puerta y la estrechez de su camino. Los infieles y desleales andan por el camino ancho. Podrán tener una gran variedad de intereses o ninguno; podrán sentir devoción hacia muchos o nade; podrán vivir sin restricción, de acuerdo con la filosofía del “liberalismo”. No obstante, sabemos que esa vía particular ha sido designada el “camino ancho”, y todos deben saber de antemano a dónde conduce.Los Diez Mandamientos son estrechos. Las leyes que tiene que ver con el reino celestial también lo son, y son pocos los que se conservan en el camino. Nos alejamos del camino principalmente porque nosotros mismos quitamos el cerco que lo rodea y derribamos las indicaciones y letreros que prohíben el paso, y así, ningún malestar sentimos al apartarnos del camino recto.En cuanto empezamos a conceptuar la vida como una carretera que permite el tránsito en dos sentidos, empiezan a desarrollarse la hipocresía y la confusión, y nos hallamos envueltos en dificultades. A esta norma doble se debe la discordia que existe que existe entre el hecho y el credo, lo cual es la causa de los innumerables males de nuestra civilización. No basta con fijar una meta elevada; es también necesario que no nos apartemos del camino que conduce allí.A pesar de la razón y del conocimiento científico de que nos preciamos, aun creemos más o menos subconscientemente, en una especia de magia negra, que pese al camino que tomemos, de una manera u otra nos irá bien. A un pecador empedernido le parece imposible que al fin se vaya a perder.Tratamos de sostener nuestros nobles ideales con una mano en el momento preciso que cruzan por nuestra mente pensamientos impíos o leemos literatura indebida o hacemos cosas malas. Cuando fijamos nuestros pensamientos en fines o propósitos correctos, mas permitimos que nuestros pies vayan por el camino incorrecto, no sólo nos calificamos de pecadores, sino también de necios; porque ninguna cosa que viaja por el camino errado podrá llegar al destino correcto.En el sermón más importante que jamás se ha predicado, el Hombre más noble que jamás ha vivido dijo: “Ven, sígueme.” (Lucas 18:22) También: “Yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6) Esto señala un camino angosto en extremo; no tiene desvíos, no hace excepciones, no admite transigencias. Sin embargo, al andar por él tendremos la seguridad de que llegaremos a donde deseamos ir.Consideremos algunos de los elementos que son parte de la habilidad para dirigir dentro de nuestra propia Iglesia, y midámoslas para ver si están de conformidad con lo que especificó Jesús.Conducta personal. El hábil director se gloría en conservar su conducta en línea recta con la estrella polar de su fe. Debe ser fiel a lo mejor que hay en él. Otros andarán errantes aquí y allá por todo el territorio, pero él será fiel, no porque alguien podrá verlo, ni porque sea “lo más conveniente”, sino porque es lo recto.Actitud mental. Si los pensamientos de una persona se desvían por el camino ancho, no hay mucha probabilidad de que sus pies se conserven por el camino angosto. El psicólogo William James dijo: “Aquello que conserva la atención, determina el hecho”. Por donde conduce la mente, allí andan los pies.La sensación de responsabilidad es un camino estrecho en extremo y, como todas las demás cosas, nuestra limitación es nuestra gloria mayor. El presidente norteamericano Lincoln dijo que la nación no podía existir siendo la mitad esclavos y la otra mitad libres. Tampoco puede existir la habilidad para dirigir si el director es medio responsable y medio irresponsable.El concepto de Jesús respecto del camino estrecho se aplica a todo elemento que forma parte de nuestra habilidad para dirigir. La integridad personal es estrecha; lo es el deber y también la preparación.El propio Maestro nos ha dado la fórmula: “entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mateo 7:13-14)
Artículo publicado en la Liahona de octubre de 1960

Los Discípulos de Cristo

Este tema me resulta apasionante y desafiante, fundamentalmente al pensar que cuando estamos hablando de ‘los discípulos de Cristo’, no nos referimos particularmente a Pedro, Santiago y Juan, ni a José Smith, David O. McKay, Gordon B. Hinckley o Thomas S. Monson. En ese fantástico y aspirado grupo también estamos nosotros (o deberíamos estar), los que hemos aceptado Su palabra, hemos entrado en las aguas del bautismo y recibido luego el ‘bautismo de fuego’. Tal conocimiento debe llevarnos a ciertas consideraciones para tener presente siempre. Reflexionemos.¿Cuál es la promesa del Padre Celestial a quienes les sigan como Sus discípulos?
1-Heredarán 100 veces más2-Ganarán la vida eterna¿Qué ha dicho Él acerca de qué hacen Sus discípulos? Él ha sido simple y contundente en la respuesta: ‘Los discípulos de Cristo deben tener un amor e interés constante por sus semejantes’ – Creo innecesario indicar quienes son nuestros semejantes, pero una palabra puede resumirlo: Todos.¿Cuán importante es para Dios cada individuo que estuvo, está o estará aquí en la tierra? Impresionante Su respuesta, ya que no excluye a nadie cuando dice que todos somos importantes (DyC 18:10) y que Su meta primordial es que todos nosotros volvamos a Él en el futuro (Moisés 1:39). Meditando en lo que yo significo para Él, y basando mi análisis en las escrituras, encuentro que pacté con Él que yo ‘estoy dispuesto a llorar con los que lloran y consolar a los que necesitan de consuelo y ser testigos de Dios…’. También, noto que es interesante dar la dimensión correcta a Sus promesas: 1) ser redimidos por Dios, 2) ser contados con los de la primera resurrección, 3) ‘para que tengáis vida eterna’ (ver Mosiah 18:8-9).Una última reflexión sobre el último párrafo. En momentos de duda y aflicción que todos pasamos, me he preguntado (casi cuestionado), ¿cuán dispuesto están el Señor y/o el Padre a bendecirme? La clara respuesta la he obtenido con las experiencias de vida y lo certifican las escrituras: ‘Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá’, y termina el pasaje diciéndonos ‘… ¿Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le piden?’ (Mateo 7:7-11). Mis amigos, es cierto, muchas veces caemos en la desesperación por la angustia propia de los problemas y las acechanzas del maligno que busca aprovechar cada momento. Pero a mí, tarde o temprano, y entiendo que no manejo ni comprendo los tiempos del Señor, las respuestas siempre llegaron en forma contundente; también es cierto que es solamente por medio del Espíritu que podemos calibrar y darnos cuenta de las muchas bendiciones que recibimos de los cielos.El profeta José Smith nos ha dejado una enseñanza muy fuerte respecto a la importancia de la rectitud: ‘Cuanto más recta se vuelve una persona, más compasión siente hacia los necesitados’.Interesante, esto abre mi mente y corazón para darme cuenta que es lo que “yo” tengo que hacer para ser un siervo más útil en Su reino (ver Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 292).No quisiera terminar este editorial sin esta reflexión: Siento que muchas veces ayudo a aquellos que es fácil o cómodo ayudar. ¿Qué pensará Él de esta actitud de mi parte? La base de la doctrina que hemos abrazado está en las escrituras y la voz de Sus profetas. Entonces, si analizamos Mateo 25:31-40, nos damos cuenta enseguida a quienes debemos ayudar: otra vez, la palabra mágica: Todos.El Evangelio es fascinante y conduce a la perfección. Un par de veces menciono en este escrito la palabra “todos” y aplica perfectamente al sentido de la doctrina de Cristo. Sin embargo, Él nos ha enseñado repetidamente durante Su ministerio y lo enfatizan hoy Sus profetas vivientes, que el “Uno” es lo que realmente importa para la salvación y obtención del galardón mayor. Él nos dejó maravillosas enseñanzas en algunas de Sus parábolas:-La Oveja Perdida Mateo 18:10-14-La Moneda Perdida Lucas 15:8-10-El Hijo Pródigo Lucas 15:11-32La situación está muy clara: Los Discípulos de Cristo hoy en día (es decir, nosotros), deben estar interesados en cuanto a la salvación de cada uno de sus hermanos y hermanas. Ruego que nos sintamos profundamente felices al darnos cuenta las tareas y responsabilidades tan caras y gloriosas para Él, que ha delegado en cada uno de nosotros, hombres y mujeres del Reino.
Publicado en Estilo SUD, 15 de noviembre de 2008

Nuevo Templo en Perú

La Primera Presidencia ha anunciado planes para construir un templo en Trujillo, Perú. Esto hará que el número total de templos en todo el mundo sea de 146. El nuevo templo en el Perú se convertira en el tercer templo en América del Sur que se encuentra en etapa de planificación o construcción, junto con los previstas para Manaus, Brasil, y Córdoba, Argentina, con lo que el número total de templos en América del Sur aumentara a 17.
El primer templo de Perú, el Templo de Lima Perú, se dedicó el 10 de enero de 1986, por el Presidente Gordon B. Hinckley. “Estamos convencidos de que esto será una bendición para los numerosos Santos fieles de este lugar y de las zonas circundantes que han tenido que recorrer largas distancias para disfrutar de las bendiciones del templo”, dijo la Primera Presidencia en un anuncio de los líderes de la Iglesia. “Felicitamos a los santos por su devoción y fidelidad, y estámos agradecidos por las bendiciones que vienen a ellos a través de la construcción de este nuevo templo”.

Dos imperfectos hacia la perfección

“El matrimonio no requiere un hombre o una mujer perfectos;solo requeire un hombre y una mujer dispuestos a esforzarse juntos por alcanzar la perfección”

Elder Dallin H. Oaks